El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

Realmente, ¿quiénes son los malos en las historias? Cuando un lobo intenta comerse a los cerditos, solamente cumple con su naturaleza: es carnívoro y tiene hambre; quizá llevaba varios días sin comer y necesitaba de esa carne para sobrevivir.

La historia es de acuerdo con el cristal con que se mire y las herramientas para calificar tal o cual hecho. Para los cerditos, definitivamente, el lobo era malvado, pues buscaba engullirlos de manera egoísta.

Hace algunos cuantos meses se dio una historia que hoy pretende olvidarse en medio de las negociaciones políticas por la disputa de la presidencia municipal de Ciudad Victoria, un espacio que muchos quieren, pero quizá nadie merece.

Es ahí cuando los ciudadanos deben buscar quién es el «menos peor» a la hora de votar, porque a los partidos en el poder no les importan los antecedentes o cualidades de los aspirantes; valoran más el amiguismo que la preparación, por lo que tenemos algunos representantes que nada más no pasan del corredor, por un complejo de maceta que ni siquiera es tratado.

Recordemos cuando estaba en el pico más alto la campaña de chismes, rumores y politiquería en el Palacio de Gobierno en contra del alcalde Eduardo Gattás Báez, orquestada por algunos miembros del gabinete como el secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi, y otros funcionarios muy cercanos al poder. Ese grupo de «grillos» malintencionados buscaba que Gattás fuera obligado a pedir licencia para que Illoldi fuera su relevo en la presidencia municipal.

Los chismes eran creídos y ni siquiera se verificaban; simplemente aprovechaban la confianza que tenían para tender la cama.

Inesperadamente, en medio de esa guerra aparecieron documentos de los pagos de prediales a los cuales puede tener acceso cualquier secretaria o funcionario, incluyendo a cualquier ciudadano que solicite la información de la manera adecuada. Eran copias de las propiedades de Illoldi en el municipio: varias casas y terrenos que fueron adquiridos en los últimos tres años.

A los inquilinos del 17 Hidalgo se les acusó de estar detrás de la campaña por el enriquecimiento ilícito de Illoldi. No podemos decir que sea inexplicable, porque todo mundo se imagina de dónde viene el dinero para comprar las casas, aunque Illoldi alegue una riqueza ancestral en Ciudad Victoria. Él ni siquiera es socio del Club Campestre, donde se encuentran los millonarios de abolengo, los venidos a menos y algunos de los nuevos ricos, estos últimos fácilmente identificables. Los malosos del Campestre se dan el lujo de rechazar solicitudes por envidia, coraje o lo que sea, simplemente porque así lo decidieron y defienden su derecho de admisión.

Sin embargo, ningún funcionario municipal le compró las propiedades a Illoldi, tampoco le aconsejó que lo hiciera ni fungió como su bróker inmobiliario. Entonces, ¿quién es el malo del cuento?

Recientemente, en la Auditoría Superior del Estado se presentó el balance de las revisiones financieras a los municipios y organismos descentralizados, donde el monto por comprobar supera los 11 mil millones de pesos. Ahora los alcaldes y exfuncionarios ven a los auditores de la ASE como los malos del cuento, cuando no fueron ellos los que hicieron mal las cosas.

Son los alcaldes y su equipo de trabajo los que simplemente no pudieron comprobar el dinero que egresó, pero tampoco el que ingresó a sus respectivas arcas. Los malosos dependen de la óptica con la que se vea, en la vida, eres lobo o cerdito.

Cambiando de aires, en Nuevo Laredo la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal y Silvia Morimoto, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, suscribieron un memorando de entendimiento que abre una nueva etapa de cooperación internacional para fortalecer las políticas públicas y las capacidades institucionales de Nuevo Laredo.

Este convenio es un reconocimiento al liderazgo de la ciudad en la aplicación de políticas públicas y resultados concretos para la población, además de que destaca el papel que desempeñan los municipios para convertir los grandes compromisos internacionales en soluciones para las personas. La visita de Morimoto y la firma del memorando profundizan una relación institucional que permitirá al municipio explorar acciones de cooperación en áreas como desarrollo sostenible, fortalecimiento institucional, gobernanza, igualdad de género, inclusión social, resiliencia, desarrollo económico, medio ambiente y reducción de desigualdades.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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