Desde El Averno
Por: Susuki Esmeralda G.
Hay hechos que no necesitan una introducción elegante. Necesitan solo decir las cosas como son.
Liberar presos porque no caben: sería la confesión de un estado fallido.
Luego de reconocer que existe una sobrepoblación en las cárceles de México, la solución del gobierno federal es la de siempre: liberar. Apelando al trato humanitario en toda área.
La presidenta Sheinbaum lo dijo el 22 de julio en la mañanera: van a explorar “liberaciones tempranas de personas adultas mayores o que sea posible su liberación” y ampliar espacios. Su plan tiene tres ejes: liberación anticipada, más cárceles y reinserción.
¿De verdad puede resolverse la sobrepoblación liberando gente porque el Estado no pudo construir ni un penal digno? ¿No sería más lógico dejar de meter a la cárcel a los pobres por flagrancias inventadas -que son el 90% de las detenciones según la asociación civil Perteneces- y acelerar los juicios? El 43% de los presos en México no tiene sentencia.
Liberar ancianos de 75 años sin delitos graves, enfermos terminales o torturados con Protocolo de Estambul, es justicia. Liberar por hacinamiento para maquillar la estadística, es claudicar. La cárcel no puede ser una bolsa de trabajo del crimen organizado, como ya lo advirtió la CNDH hace años.
¿Existe un control real y justo para evitar que bajo esta norma sean liberadas personas con delitos graves?
¿Cuál es el impacto real que nos espera de aplicarse estos lineamientos propuestos? Ya se irán exponiendo mas a detalle los puntos de estas propuestas.
Por otra parte de todo lo acontecido en Puebla, pasaron de discutir leyes serias a juntar firmas para que nuestros diputados no sean unos ignorantes. Literal.
Dieron paso a la propuesta de la ley Salvatori, como se ha bautizado la ley que busca atacar la mediocridad.
Se llama así, con ironía por las diputadas de Morena Nayeli Salvatori y Grace Palomares, que en un podcast se burlaron de los adultos mayores diciendo que “huelen a baúl”. Para muchos la ofensa no fue solo el clasismo. Fue la confirmación de lo que todos sospechamos: gente sin preparación, sin lectura, sin oficio político tomando decisiones de Estado.
Al respecto, en Tamaulipas el diputado federal José Braña Mojica respaldó el llamado de la presidenta de Morena, Ariadna Montiel y de la diputada federal Blanca Narro, quienes exigieron respeto hacia los adultos mayores subrayando que la ética y el respeto deben prevalecer dentro del movimiento, pero que también existan sanciones; “Si se hicieron mal las cosas, debe tomarse una determinación como ya se está haciendo”, expresó.
Por eso la asociación Poblanos Unidos para la Profesionalización del Servicio Público presentó el 23 de junio una iniciativa para reformar el artículo 36 de la Constitución de Puebla y exigir licenciatura en Derecho con cédula para ser diputado.
Pero vayamos más allá. No solo Derecho. Exijan se presente un título, exijan 3 años de experiencia comprobable, exijan examen de conocimientos básicos y antidoping. Hoy para ser diputado solo te piden saber leer y escribir y tener 18 años. Para ser taquero, y otros empleos te piden comprobar y cubrir muchos requisitos más.
Dentro de esta semana lo más sensato que se ha puesto sobre la mesa de análisis y debate legislativo, es el uso de celulares en niños que se está discutiendo.
El gobernador Alejandro Armenta, pidió foros para definir a qué edad un niño debe tener celular, porque el cerebro no está desarrollado para eso. La diputada Esther Martínez del PT ya propuso prohibir smartphones en educación básica y media durante toda la jornada, incluyendo recesos, con excepciones solo por salud o emergencia.
La presidenta Sheinbaum anunció que a finales de agosto habrá reglas nacionales para el inicio del ciclo escolar el 31 de agosto. Y no es ocurrencia. El psicólogo Jonathan Haidt, autor de La Generación Ansiosa, lo dijo en Palacio Nacional: los algoritmos no son neutrales, están diseñados para la adicción, y dar un celular a un niño es darle un “chupón digital”.
En algunos estados como en Puebla ya atienden a más de 50 niños al día con ansiedad y depresión. Hay casos de menores que golpean a sus padres por quitarles el teléfono. Los expertos son claros: antes de los 2 años, impensable, y antes de los 16, tampoco debería haber redes sin control.
No se trata de prohibir por prohibir. Se trata de entender que no puedes pedir profesionalización a los diputados, ni reinserción a los presos, si estás criando una generación ansiosa, distraída y adicta a los 10 años.
México necesita menos diputados elegidos en base solo a la ocurrencia de su popularidad en redes y más diputados que entiendan que legislar no es grabar un TikTok. Necesita menos cárceles llenas de pobres sin sentencia y más justicia rápida. Y necesita menos niños con celular en clase y más niños con atención plena.
Como un dato adicional y precisamente hablando de la importancia de la preparación y educación en toda área, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, continúa impartiendo con éxito el programa formativo Economía Circular para el Desarrollo Sostenible, iniciativa que busca fortalecer la cultura del cuidado del medio ambiente y desarrollar proyectos para el uso sustentable de los recursos.
A la par la UAT Tampico ofrece diplomados en las áreas económico- administrativas mediante la Facultad de Comercio y Administración. Prepararse es importante y la UAT está aportando lo propio para ello.
¡Hasta la próxima entrega, saludos cordiales desde el Averno!