Desde El Averno
Por Susuki Esmeralda G.

El Congreso de Puebla es un claro ejemplo del precio de hablar sin filtro.
Hay una nueva regla no escrita : lo que dices en la tribuna te cuesta un debate, lo que dices fuera del micrófono te cuesta la carrera.

En las últimas semanas, la LXII Legislatura ha vivido el fenómeno perfecto del juicio social. No el jurídico, que tiene tiempos y formalidades, sino el digital, que es inmediato, implacable y no admite réplica.

Un simple audio puede matar un discurso oficial. El presidente del Congreso, Pavel Gaspar Ramírez, quedó exhibido hace unos días en un audio filtrado donde calificaba como «un exceso» la reforma de infancias trans. En tribuna, su discurso era el del cabildeo y la socialización. En corto, era el del rechazo. El problema no fue solo la postura que muchos de sus compañeros de Morena, PVEM, PAN y PRI comparten abiertamente, sino la doble narrativa.

La sociedad le juzgó no solo por estar en contra. Le juzgó por la simulación. Mientras la SCJN ya ordenó legislar, el Congreso pone en pausa el tema hasta septiembre porque «terminó el periodo». El juicio en redes fue claro: no es falta de tiempo, es falta de valor para votar de frente.

La confesión del voto de Jaime Natale del Verde, Andrés Villegas de Morena, y el bloque PAN-PRI que incluye a Marcos Castro, Susana Riestra y Delfina Pozos, al menos hicieron algo que en política escasea: decir cómo van a votar al señalar que menores de edad no están en condiciones de decidir un cambio de acta, argumentaron.

Esa claridad les valió dos juicios paralelos. Para los colectivos progresistas, son conservadores que violan derechos. Para los grupos conservadores, son los únicos coherentes. No hay punto medio. En Puebla, el tema trans ya no se debate en comisiones, se lincha en comentarios de Facebook.

Los diputados poblanos están atrapados en su propia lógica pre-2027. Saben que cualquier frase sobre infancias trans, seguridad o alianzas será recortada en un clip de 15 segundos, subida a TikTok y convertida en tendencia. Por eso unos ensayan la ambigüedad , como Fedrha Suriano de MC, que pide agilizar sin decir cómo votará y otros la provocación.

Pero el juicio social ya no distingue entre declaración personal y postura institucional. Cuando un diputado opina, la gente no escucha al legislador, escucha al Congreso entero. Y el Congreso de Puebla, hoy, suena a un Congreso que le tiene más miedo al hashtag que a la inconstitucionalidad.

El error no es tener una postura conservadora o progresista. El error es creer que en 2026 puedes sostener dos discursos: uno para el Pleno y otro para el WhatsApp.

La ciudadanía ya no pide políticos perfectos. Pide políticos congruentes. Y en Puebla, el costo de la incongruencia ya no lo cobra el partido, lo cobra el timeline.

En este sentido vemos el caso de las Diputadas Nayeli Salvatori y Graciela Palomares quienes por una narrativa en su podcast «Descasadas»; sobre los adultos mayores y su aroma de forma sarcástica fueron descalificadas en redes sociales, llevando esta situación al terreno político donde ya hasta se pide su destitución del cargo, ellas defienden su postura como libertad de expresión y un exagerado ataque a sus palabras, sin embargo el juicio del ciberespacio ya forma una presión enorme sobre el tema, cabe señalar que lejos de juicio sobre lo correcto o incorrecto de sus declaraciones está el análisis de los perfiles que postulan los partidos y posteriormente las elecciones por las que decide votar el ciudadano para colocar este tipo de personalidades en cargos y responsabilidades importantes, recordemos que Nay Salvatori siempre se ha dedicado abordar temas controversiales en redes y programas mucho antes de llegar a ser figura política; se postulan comediantes, influencers, actores, futbolistas, personajes controversiales y populares en redes, como candidatos sin tener la más mínima preparación o conocimiento de las funciones que estarán ocupando y la conducta que dichos puestos exige.
Entonces bien entra el dicho popular que dice: “No tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre”.

No le extrañe que si a Lupita TikTok la hicieran diputada o figura política estaría destinada al desatino y ocurrencias sin sentido por citar un ejemplo del porque tenemos una clase política de tan bajo nivel actualmente en muchos de los casos, no en todos es pertinente también aclarar. Cuando no se vota con responsabilidad y seriedad. Cuando un partido elige candidatos sin ningún tipo de perfil adecuado para ser sus representantes todos sufrimos las consecuencias.

Como dato adicional, en Tamaulipas nos alegra saber que ya se inició la supervisión por parte del rector Dámaso Anaya de la nueva sede para la Facultad de Arquitectura de la UAT en Ciudad Victoria, lo cual vendrá a beneficiar a la comunidad estudiantil en esta nueva oportunidad de estudios.

¡Hasta la próxima entrega, saludos cordiales desde el Averno!