Golpe a golpe

Por Juan Sánchez Mendoza

La dilatación para seleccionar candidatos a las 17 gubernaturas –ataviados en un principio bajo el ‘disfraz’ de coordinadores estatales en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional– exhibe, claramente, desacuerdos internos en Movimiento Regeneración Nacional (morena). Y obviamente de negociación con sus socios ocasionales.

De cualquier forma, se mantienen vigentes dos filtros a zanjar (durante agosto):

1) La discriminación de aspirantes para reducir la cifra: de 277 a 102, o menos, a fin de que en cada entidad –donde habrá relevo gubernamental– se midan, mediante encuestas, (en el peor de los casos) tres mujeres y tres varones; y

2) El levantamiento de los estudios demoscópicos que, supuestamente se practicarán en los días por venir.

Respecto al primer caso no se aprecia voluntad alguna para informar a la opinión pública los motivos que sustentan la eliminación de aspirantes.

Y, en cuanto a los sondeos de opinión a practicarse, menos, porque se maneja la información con tanto sigilo que hay sospecha enjuagues turbios.

Como fuere, la ‘eliminación de los alborotados’ en algunos estados, se supone, fue para evitar mayores confrontaciones ante el desaseo mostrado en este proceso selectivo, pero, a la fecha, a ningún aspirante inscrito se le ha notificado oficialmente la procedencia o improcedencia de su registro en la justa selectiva.

Y no, porque políticamente la estrategia partidista es evitar escándalos previos al mandato constitucional que le obliga a Claudia Sheinbaum Pardo entregar (por escrito) un informe anual de labores al Congreso de la Unión.

Ciertamente, ella ofreció un segundo informe (en mayo 31 del año que cursamos).

Pero legalmente tiene que acatar el mandato constitucional.

(Un paréntesis: del tema comentaré en otro día)   

En cuanto al tema que nos ocupa, considero que:

A la jerarca del membrete guinda Ariadna Montiel Reyes, se le salió de las manos el manejo operativo para imponer candidatos por lo que Minerva Citlalli Hernández Mora –la presidenta nacional de elecciones de morena–, señaló que será hasta finales de este mes cuando se publiquen resultados de las encuestas para definir a los defensores de la CuatroTe.

Sin embargo, estimo que no cumplirán su oferta pues también al cierre de agosto se publicaría la convocatoria para la inscripción de los aspirantes distritales federales y municipales (a las mentadas coordinaciones).

Esto significa que el tiempo les gana a las jerarcas partidistas mientras la oposición avanza.

Al menos en las entidades que actualmente gobierna y en otras donde las actuaciones de los mandatarios con el fierro de morena han dado y dan mucho de qué hablar.

Por eso el panorama electoral de 2027 respecto a las 17 gubernaturas que se jugarán en la elección concurrente, luce complejo para morena. Por: 1) el desacuerdo con sus aliados sobre el reparto de las candidaturas; 2) la disputa interna que libran sus propias tribus en aras de nominaciones; y 3) el hartazgo poblacional ante la conducta de varios mandatarios que ya van de salida, pero siguen cometiendo tropelías.

Actualmente una docena de gobernadores ostenta el sello de morena; tres son del Partido Acción Nacional (PAN), uno de Movimiento Ciudadano (MC) y otro del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

En cuanto a las cinco plazas donde el membrete guinda es oposición –Aguascalientes, Chihuahua, Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí– el escenario le es adverso a morena, pues los cinco jefes del ejecutivo estatal aparecen en el ‘top ten’ de aceptación poblacional –ocupando los primeros sitios–, según los rankings difundidos por las encuestadoras ‘México Elige’ y ‘C&E Campaigns and Elections’.

Y eso, admítase o no, refleja una tendencia electoral.

Seguramente, el cuadro le preocupa y le ocupe parte de su tiempo a la dirigente de morena, Ariadna Montiel Reyes, aunque el tema primordial (de ella) sería imponer disciplina en su partido, con tres objetivos marcados:

1) Evitar el desbordamiento de pasiones en morena, para evitar pleitos entre las tribus ahí anidadas;

2) Atarles las manos a los gobernadores, para evitar que promocionen, con recursos públicos, a sus propios proyectos relevistas; y

3) Limpiar la imagen de los mandatarios que van de salida y han sido y son acusados de mantener vínculos con el crimen organizado.

La tarea no es sencilla.

Menos, cuando morena (con o sin alianzas estatales), busca recuperar las cinco gubernaturas en manos de la oposición; y retener las 12 que tiene actualmente, pese a las cuestionables administraciones de los mandatarios en turno.

A la fecha, en al menos seis entidades los gobernadores de morena se han visto involucrados en situaciones escandalosas; y en otra, hay conflicto de intereses.

Y esto podría repercutir en el comportamiento ciudadano aun y cuando los futuros candidatos no tuvieran ninguna relación con quienes acarician el último año de su mandato.

Cicuta

La sacudida al árbol gubernamental, es necesaria, pues no se vale que sea el doctor Américo Villarreal Anaya quien tenga que salir a solucionar yerros de su gabinete.

Fallas asoman en las secretarías General y de Turismo, como también en varios organismos descentralizados, por lo que advierto que habría una limpia profunda.

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