Columna

Crónicas del Descaro.

Por José Gregorio Aguilar

Hay diputadas que legislan y hay diputadas que graban. Yuriria Iturbe Vázquez, presidenta de la Comisión de Educación del Congreso de Tamaulipas, anunció muy sonriente su documental: formato emotivo, música inspiradora, historia de superación, “como ser mamá de cinco y diputada al mismo tiempo”. Todo muy instagrameable.

La pregunta es obligada: ¿documental de qué? Porque si hablamos de hazañas, la verdadera hazaña no está en una oficina fresca con aire acondicionado, chofer y asistente. La hazaña la hacen millones de madres tamaulipecas que se levantan a las cinco de la mañana, se suben a la pesera bajo el sol ardiente, ganan 300 pesos al día en maquilas, tiendas o limpiando casas, y todavía llegan a cocinar, lavar, planchar y ayudar a sus hijos con la tarea. Ellas no tienen tiempo de grabar un documental. Ellas sí son heroínas.

En contraste, ser diputada implica privilegios: levantar la mano en sesiones, repartir periódicos –en el centro- con logros de la 4T, presentar iniciativas menores y tener poder adquisitivo suficiente para pagar servicio doméstico. Eso no es hazaña, es comodidad financiada con recursos públicos. Dicho lo anterior con todo respeto pero con toda claridad.

Y mientras presume su vida en documental, la diputada calla en lo que realmente importa. Hace semanas, la SET reveló que 148 maestros denunciados, en los últimos años,  por acoso apenas derivaron en cinco culpabilidades acreditadas por la Fiscalía. Yuriria respondió con frases genéricas, pero nunca exigió informes, nunca pidió protocolos claros, nunca fue más allá de la declaracionitis.

Peor aún, y lo que molesta e indigna más, es el caso Dafne, la diputada, en su papel de  presidenta de la Comisión de Educación ni siquiera  ha pedido informes sobre la Academia Militarizada Marina Doenitz, justamente en temas que no están claros: ¿quién autorizó su operación?, ¿por qué la dejaron funcionar con clave oficial?; porqué la cadena de mando, -la cual ella conoce muy bien por ser maestra-  donde están  los jefes de departamento y el supervisor escolar, estructurados de manera jerárquica, no hizo su trabajo?  ¿Cuántas academias similares siguen abiertas en Tamaulipas? Bueno ya Mario Delgado nos informó, pero  el silencio es total.

El discurso lo conocemos: “el interés superior de la niñez”, “trabajamos por los niños”. Pero cuando una niña pierde la vida en un espacio que se vendía como educativo y con supuesta disciplina militar no hay posicionamiento, no hay exhorto, no hay mesa de trabajo. Nada.

La verdadera hazaña sería usar esa oficina legislativa para incomodar a la SET, a la Fiscalía y a Protección Civil, exigir informes y defender a los hijos de esas madres que sí sudan el sol. La verdadera hazaña sería dar la cara por Dafne.

Con respeto lo digo: Tamaulipas no necesita una diputada influencer. Necesita una presidenta de Educación que investigue, que toque puertas y regrese con respuestas. Si quiere hacer un documental, que lo haga de eso: de los 148 expedientes de acoso, de las academias militarizadas, de las víctimas que esperan justicia.

Eso sí sería un documental. Y no necesitaría iluminador