COLUMNA:
CRÓNICAS DE DESCARO:
Por José Gregorio Aguilar
Ahora todos quieren la Ley Dafne. Con todo respeto, ¿para qué?
Ya existe la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, ya existe el delito de lesiones, abuso, tortura y feminicidio. Si matas a una niña de 13 años ahogada, ya es delito gravísimo con o sin Ley Dafne.
Lo de la Ley Dafne vende políticamente. Cada diputado quiere la foto diciendo «yo la propuse». Es más fácil legislar para la foto que hacer cumplir las que ya hay. ¿De qué sirve una ley más con nombre de niña muerta si la SEP ni siquiera tenía inspectores para ir a ver una escuela con 36 años operando en Madero?
Una ley más no crea inspectores, no crea presupuesto, no crea vergüenza.
Y aquí viene la pregunta del millón: entonces ¿a quién vamos a responsabilizar?
Ahorita hay dos vías y las dos están cojas.
1. Lo penal: los que sí van al bote.
Ahí sí hay nombres: Ponce, Estrellita y Danna. Ya los agarró la Fiscalía de Tamaulipas por feminicidio. Porque estuvieron dentro y al lado del cuerpo de una niña, como dice su mamá, Alejandra. Eso va a caminar.
2. Lo institucional: ahí nadie quiere agarrar la papa caliente.
– SEDENA ya rompió el silencio para lavarse las manos: «no guardamos relación alguna con esa academia». Y tiene razón, no es de ellos.
– La SEP de Mario Delgado dice: «no hay permiso para educación militarizada». Ah, chingá, si no hay permiso, ¿cómo operó 36 años con RVOE?
– Protección Civil: ¿quién revisó la alberca, el rapel, la enfermería del campamento de 25 mil pesos? Nadie.
– El Estado: dio el permiso hace 36 años y jamás regresó.
Se echan la bolita. La Doenitz encontró el hueco perfecto: no eres militar para que te regule SEDENA, y para la SEP eres una secundaria privada más. Y así operas 36 años vendiéndote como «Marina» sin ser Marina.
Entonces, ¿para qué quieren la Ley Dafne? ¿Para tapar que nadie hizo su chamba? Encierran a 2 o 3 y la estructura sigue. El dueño ya abrió otra en Baja California con otro nombre.
No necesitamos otra ley. Necesitamos que rueden cabezas en la SEP Tamaulipas y en el municipio que permitieron 36 años de negocio a costa de niños.
Porque si Dafne no hubiera muerto, la Doenitz estaría vendiendo el campamento 2027 con el mismo letrero de «Disciplina, Lealtad y Trabajo».
Ese es el descaro