Tinta Negra
Alfredo Guevara
Al director de las Oficinas Fiscales del Estado, MARCELO OLÁN MENDOZA le ofrecieron un “futuro”, durante el acompañamiento que hizo al gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA, en su gira de trabajo por Reynosa.
De antemano le hicieron saber que el “futuro”, un corcel brioso, perteneciente a la octava zona militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, era rejego y que, por lo mismo, difícilmente se dejaba montar por un desconocido.
Sin embargo, OLÁN MENDOZA le dijo al militar que tiene bajo su resguardo el caballo “futuro”, que él sabía montar y que, por lo mismo, no habría problema alguno.
Posiblemente el funcionario público, aspirante a la candidatura de Morena para la presidencia municipal de Reynosa, quiso subir al corcel con el objeto de promocionarse en redes sociales y más jineteando, no precisamente algo del presupuesto estatal.
Desafortunadamente, el “futuro” le hizo una mala jugada y no le permitió a MARCELO montar.
Pese a ello, el funcionario permaneció en espera de una nueva oportunidad que en cuestión de minutos le llegó, como premio a su tenacidad por montar un ejemplar fino.
Posiblemente en recompensa a su primer intento, le ofrecieron a “Bingo”, otro ejemplar fino, también propiedad de la octava zona militar de Reynosa, donde pretende ser candidato a la alcaldía.
MARCELO se veía montado en ese caballo, saludando a la gente que lo sigue en sus redes sociales.
Pese a ello, la intención de OLÁN MENDOZA contradijo su eventual experiencia y, desde el momento en que intentó montar ahora a “bingo”, evidenció no tener la más mínima idea de como subir, sentarse en la silla y cabalgar unos pasos montado en ese animal.
Después de embarrarse del sudor de “bingo” al intentar montar, MARCELO se ayudó con las manos para meter sus pies en los estribos de metal incrustado en el cuero y bien o mal, logró su propósito.
Sin embargo, en cuestión de segundos, el caballo se empacó y se resistió a dar un solo paso, quizá por miedo, la incomodidad o la falta de confianza, relinchó y tiró al funcionario al suelo.
De hecho, como última reacción, el corcel alcanzó a tirar una patada que, afortunadamente no llegó hasta donde se encontraba tirado MARCELO OLÁN.
Finalmente, el funcionario se levantó sucio por la tierra, posiblemente el estiércol y otros residuos que encontró en el suelo tras su caída. EN FIN.
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Le apostó al futuro; se sacó un bingo