Adán Echeverría

no te parece que en lugar de perder tanto tiempo

en tus rabietas, habría sido mejor que me explicaras

Ernesto Sábato

Luego de que se terminara la Copa Mundial del Norte de América, consagrando a España como la selección campeona, las teorías que se van inventando los argentinos y argentinas para no aceptar que España les pasó por encima en la final son hilarantes:

1. Los amenazaron con suspender 10 años a la selección por haber sacado una manta sobre las Malvinas. 2. El FBI iba a detener al directivo de la AFA en medio del partido si no perdían. 3. Los masones europeos iban a correr a todos los argentinos de los equipos de Europa si no se dejaban ganar.

Cuáles son sus pruebas: Un video en el que se observa la entrada del vestidor argentino y se escucha a Messi arengar a los jugadores a «olvidar todo y a concentrarse en jugar». En ese mismo vídeo se mira a Enzo Fernández llorando, y a otros jugadores preocupados y tristes. Otro es que sus dos defensas centrales «fingieron» lesionarse y pidieron su cambio. Uno más es que el árbitro que sancionó el encuentro es de la misma nacionalidad que el presidente de la UEFA, el organismo europeo que rige el fútbol, y que ha dicho no relegir a Infantino como presidente de la FIFA

Realidad: Lo que se ha sabido es de una discusión violenta entre el delantero Lautaro Martínez contra el entrenador Scaloni quien lo banqueó una vez más, poniendo de inicio a Julián Álvarez; esto desató la furia de Lautaro, quien llegó hasta a los golpes con Lisandro Martínez, propinándole un puntapié en la pierna, que al final es lo que afectó el rendimiento físico del defensa central, haciéndole pedir su cambio antes de finalizar el primer tiempo.

Sin embargo, los argentinos intentan inventarse teorías para justificar que el equipo español les pasó por encima. Incluso esta supuesta pelea podría también ser otra «teoría conspiranoica», pero parece la más acertada, la que involucra violencia entre el mismo equipo, con un vestidor que terminó por romperse ante del juego final.

Como sea, los aficionados se olvidan que España les metió tres goles y que el grupo arbitral decidió anular 2 sin recurrir al video arbitraje, para que los espectadores entendieran el por qué fueron anulados. Si «alguien o algo» los hubieran obligado a perder el partido, estaríamos ante un escándalo total que todavía dejaría peor parados a los jugadores argentinos, quienes habrían demostrado formar parte de un circo. Si hubieran querido dejarse ganar les hubiera bastado con aceptar el primero y segundo gol, y su portero no hubiera tenido la tremenda actuación deteniendo hasta 5 tiros más a gol de los españoles.

Duele perder, pero duele más inflarse tanto de soberbia y luego que el globo se revienta, girar descontroladamente mientras se vuelve al suelo derrotados. Hoy argentinos y argentinas se presienten las víctimas de todos los aficionados al futbol: víctimas de Infantino, de la FIFA, de España, del FBI, de la BBC, de los mexicanos, de Milei, de Trump, de The Telegraph, del Real Madrid, de la UEFA, del arbitraje, de las Islas Farkland, de los masones, de los extraterrestres y hasta de CR7. Suponen que todos los odian porque juran, en su imaginario, que en una mesa se juntaron las Grandes Economías del Mundo a intentar destruir a un pobre país tercermundista, que solo ha luchado durante toda su historia por no dejarse de nadie, con su forma de ser, su cultura, ideas, honor y dignidad. Lo cierto es que no pueden ni quieren luchar contra Javier Milei que sigue sacándoles los derechos civiles y humanos y anda vendiendo la Patagonia y otras tierras argentinas a extranjeros.