El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

El nombre oficial registrado ante la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) es Academia Militarizada de Marina Doenitz, y se ubica en el municipio de Ciudad Madero. Cuenta con la clave de Centro de Trabajo 28PST0049L, opera en el turno matutino en el nivel secundaria y, de acuerdo con los registros vigentes, su director es Alfonso del Ángel Castellano.

Se trata de un plantel que lleva décadas funcionando en la zona conurbada, moviéndose siempre en la delgada y sospechosa línea que divide lo irregular de lo abiertamente ilegal.

La vigencia de su permiso no es un asunto nuevo, pasaron varias administraciones estatales y municipales de todos los colores, pero ninguna pudo —o más bien, ninguna quiso— ordenar una inspección rigurosa sobre las condiciones en las que operaba la institución.

Esto ocurrió a pesar del caudal de denuncias públicas que inundaban las redes sociales, donde se exhibían los métodos brutales y poco ortodoxos implementados para «educar» a los alumnos. Incluso en plataformas como YouTube existía un canal dedicado a documentar las atrocidades que se cometían al interior: castigos físicos que incluían patadas, aislamientos y severos abusos aplicados como ceremonias de iniciación o supuestos correctivos de conducta contra los estudiantes considerados rebeldes.

Por ello, tras la tragedia, varios exalumnos declararon públicamente que no les sorprendió en lo absoluto la trágica muerte de Dafne, una adolescente de apenas 13 años de edad que ingresó a esas instalaciones para tomar un curso de verano con el fin de mejorar su condición física y terminó perdiendo la vida.

La escuela tiene más de 20 años operando bajo un manto de omisiones; ninguna de las autoridades a las que les correspondía vigilar su funcionamiento fue capaz de auditar sus métodos de adiestramiento. Durante estas dos décadas, no existe registro de una sola inspección a fondo, la única intervención que sufrió el plantel se dio en el sexenio del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, pero no por razones humanitarias, sino por las transas que caracterizaban a ese régimen.

Por esas jugarretas de la justicia que se consienten en el estado, un abogado denunció en su momento que sobre la academia pesaba una demanda laboral en la Junta de Conciliación por más de un millón de pesos. Para evadir el golpe, y con la complicidad oficial, le cambiaron el nombre a la institución de la noche a la mañana: dejó las siglas de la Academia Doenitz y adoptó la fachada de una asociación civil, burlando de forma cínica el embargo.

Ahora, Cabeza de Vaca, al más puro estilo de la recordada Carmelita Salinas, opina de absolutamente todo; se atreve a criticar el funcionamiento de este tipo de planteles cuando él tuvo en sus manos la oportunidad dorada de revisarlos, enderezarlos o clausurarlos. Lejos de hacerlo, prefirió brindarles protección y cobijo.

En el pasado reciente, la administración municipal del alcalde de Madero, Erasmo González Robledo, se convirtió en una especie de padrino político de la academia. No es extraño, por tanto, que abunden las fotografías donde el edil aparece sonriente junto al director del plantel inaugurando cursos o posando como invitado especial en ceremonias cívicas, distinguiéndolo como un miembro «sobresaliente» de la comunidad maderense.

Erasmo jamás movió un dedo para supervisar las condiciones del lugar; al contrario, le otorgó todas las facilidades para la liberación de los permisos de apertura y funcionamiento que se tramitan a través de la coordinación de Protección Civil local.

Ya es hora de que se corrijan estos errores fatales, que se frenen los abusos sádicos en otras escuelas de corte militarizado en Tamaulipas y que las revisiones se extiendan a todo el país. La muerte de Dafne, por desgracia, no es un hecho aislado.

En el país existe el negro antecedente del crimen de Erick Leonardo, otro menor de 13 años que falleció tras asistir a un campamento organizado por la Academia Militarizada Ollin Cuauhtémoc en Cuautla, Morelos. En ese caso, la necropsia determinó que la causa del deceso fue un estallamiento de vísceras derivado de torturas físicas y agresiones directas.

El menor fue brutalmente golpeado durante una dinámica y posteriormente arrastrado por el suelo por los supuestos instructores. Este tipo de perversiones y violaciones sistemáticas a los derechos humanos de nuestros niños tienen que detenerse de inmediato mediante auditorías profundas. La omisión también es un crimen, y aquí hay mucha culpa por repartir.

En la acera de enfrente, y hablando de instituciones educativas construidas con seriedad y con toda la mano en beneficio de la sociedad, destaca la apertura de una nueva escuela primaria en el ejido El Progreso. Este plantel es producto directo de las gestiones de la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, quien impulsó el proyecto desde su planeación, cimentación y equipamiento integral.

La alcaldesa no soltó el tema hasta alcanzar la clave de Centro de Trabajo oficial que permitirá iniciar formalmente las clases en el ciclo escolar 2026-2027.

Este hecho marca un hito: es la primera escuela primaria a la que la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya le otorga un registro oficial de incorporación, convirtiendo a Nuevo Laredo en el primer municipio del estado que entrega un plantel totalmente construido y equipado con recursos propios al Sistema Educativo Nacional.

El precedente evidencia la capacidad de gestión de un gobierno municipal para asumir funciones que tradicionalmente corresponden a otros órdenes de gobierno. Es una acción donde la política real fortalece la coordinación Estado-Municipio, demostrando que Canturosas Villarreal es una gobernante que acompaña sus compromisos hasta su conclusión: gestionó los recursos, destrabó los permisos y supervisó cada etapa para garantizar que la niñez neolaredense cuente con un espacio digno. Al final del día, las buenas obras son el resultado de mejores acciones.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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