Columna: “Conciencia Ciudadana”
Por: Luis Armando González Isas
Hay días en que cuatro noticias, aparentemente distintas, terminan contando la misma historia sobre un estado. El domingo dejó cuatro ejemplos que reflejan las dos caras de Tamaulipas: la de las instituciones que enfrentan cuestionamientos y la de aquellas que buscan construir futuro.
Por un lado, la Auditoría Superior del Estado exhibe observaciones por más de 279 millones de pesos al Ayuntamiento de Ciudad Madero. No se trata de una sentencia de culpabilidad, sino de un llamado de atención que ninguna administración debería minimizar. Cuando una autoridad fiscalizadora encuentra decenas de observaciones sin solventar, la obligación del gobierno no es descalificar la revisión, sino demostrar con documentos que cada peso fue ejercido conforme a la ley. La confianza pública se fortalece con transparencia, no con discursos.
En otro frente aparece el Tribunal de Justicia Administrativa. La declaración de la contralora estatal sobre la existencia de decenas de expedientes pendientes abre un debate igual de importante. La corrupción no sólo se combate descubriendo irregularidades; también resolviendo los procedimientos en tiempo y forma. Un expediente que permanece sin resolución mantiene en suspenso la aplicación de la ley y alimenta la percepción de impunidad. La justicia administrativa debe ser expedita, porque una resolución tardía termina perdiendo parte de su efecto.
La política tampoco escapa al escrutinio. La elección interna del PAN perfila una nueva dirigencia encabezada por Gloria Garza y César Verástegui, aunque la contienda podría trasladarse a los tribunales por las impugnaciones anunciadas por la planilla derrotada. En democracia, ganar en las urnas es importante, pero también lo es que los procedimientos sean transparentes y que quienes se inconformen tengan acceso a los recursos legales. La legitimidad no depende únicamente del número de votos; también se construye con reglas claras y confianza en las instituciones.
En contraste, la Universidad Autónoma de Tamaulipas ofrece una noticia que merece ocupar espacios. Mientras otras instituciones concentran la atención por auditorías, observaciones o disputas políticas, la UAT abre un campamento científico para niñas, niños y adolescentes. Parece una noticia menor frente al ruido político, pero probablemente sea una de las inversiones más importantes: despertar vocaciones científicas, acercar a las nuevas generaciones a la tecnología y formar ciudadanos con pensamiento crítico. Es una apuesta cuyos resultados no se verán mañana, sino dentro de diez o veinte años.
Las cuatro noticias tienen un hilo conductor: las instituciones. Todas ellas administran algo que pertenece a la sociedad. Un ayuntamiento administra recursos públicos; un tribunal administra justicia; un partido administra la representación política de sus militantes; una universidad administra conocimiento y oportunidades.
El termómetro de Tamaulipas marca una temperatura clara: las instituciones están siendo observadas como pocas veces. La ciudadanía exige cuentas, resultados y transparencia, pero también reconoce cuando existen esfuerzos para construir un mejor futuro.
La diferencia está en el legado que cada una deja. Mientras unas deberán responder por observaciones, explicar rezagos o resolver conflictos internos, otras siembran las bases para que una nueva generación piense, investigue e innove.
Al final, el verdadero desarrollo de un estado no se mide únicamente por cuánto dinero ejerce un gobierno o por quién gana una elección. Se mide por la fortaleza de sus instituciones, por su capacidad para rendir cuentas y por la visión de invertir en el futuro.
Porque cuando las cuentas no cuadran, la justicia se retrasa y la política se divide, la educación sigue siendo la mejor noticia. Ese es, hoy por hoy, el verdadero termómetro de Tamaulipas.
Por hoy es todo y nos leemos hasta la próxima si el Primerísimo nos lo permite, excelente inicio de semana para todas y todos.