DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

En un Estado de Derecho el acusado, mientras no este sentenciado, se presume que es
inocente hasta que se compruebe lo contrario. Es la presunción de inocencia y la etiqueta
cambia una vez que se investigan, se presentan pruebas acusatorias y de descargo; mismas
que valora un juez y sentencia: inocente o culpable.
Y esa presunción de inocencia es la que exige Víctor Rodríguez, el exdirector de PEMEX,
en el proceso que ya se le ventila por violencia de genero en contra de su esposa María
Felicia Jiménez. Creo que mas de uno observamos la imagen del video: no hay la menor
duda y, pese a eso, el acusado pregona que es inocente hasta que se compruebe lo contrario.
En fin, ya la presidenta CSP hizo notar que sobre el debe caer todo el peso de la ley. Vale
recuperar que María Felicia, hace notar que hizo publico el video en virtud de que, una y
otra de sus quejas, no fueron atendidas por las autoridades correspondientes. En pocas
palabras, si el video no se hace público Víctor, el exdirector de PEMEX, pudiera dormir
tranquilo, sabiendo que el brazo de la justicia jamás lo alcanzaría.
El tema de la presunción de inocencia tiene muchas aristas. Ahí tienen el caso de Israel
Vallarta, que fue acusado de secuestro, identificado por las víctimas, pero la justicia 20
años después encontró que no hay evidencias en su contra y lo dejo en plena libertad. Hoy
en dia, por un lado, aun hay los reclamos de justicia de las victimas en tanto que el, el
presunto secuestrador, jura una y otra vez que es inocente.
Tenemos también el caso de Rubén Rocha, el gobernador con licencia de Sinaloa. Acusado
por Estados Unidos de asociación delictuosa, la presidenta demanda pruebas; con todo, en
Sinaloa, el pueblo, esta plenamente convencido de su culpabilidad, de sus nexos con los
carteles…pero, además, si no hubiera pruebas, medio mundo se pregunta: ¿Por qué dos de
sus colaboradores se entregaron a la justicia norteamericana?
Genaro García Luna una y otra vez rechazo las acusaciones, se asumió como inocente. Sin
embargo, los dichos de unos y otros delincuentes convertidos en testigos cooperantes o
protegidos, fueron suficientes para encontrarlo culpable. Hasta donde se sabe, le ofrecieron
ventajas si aceptaba sus culpas y nunca lo hizo. Ya es cosa juzgada, le dieron 38 años de
prisión y, en este momento, aun persiste una apelación basada en testigos falsos y en que la
pena es desproporcionada.
Víctor Rodríguez es inocente hasta que no sea encontrado culpable y ser sentenciado. El
video es una evidencia, digamos innegable; pero, bien que sabemos, la justicia mexicana
encuentra formas para ser torcida… por eso, el apunte de María Felicia: que le decía, que
no le harían nada, que tiene muchos conocidos, mucha influencia. La maltrataba por
sentirse impune, protegido por la 4T, tal y como ha sucedido con Cuauhtémoc Blanco y
Félix Salgado Macedonio, entre otros.