El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Él rechaza tajantemente arrancar fuera de los tiempos legales; por el contrario, advierte que la política no es una carrera de velocidad contra el reloj, sino una brutal competencia de obstáculos donde solo los más aptos —pero sobre todo los más limpios— van a sobrevivir al final de la línea.
Se dice abierto a cualquier propuesta, aunque por el momento no milita en ninguna fuerza política, eso sí, reconoce con pragmatismo que tiene excelentes amigos en Morena, Movimiento Ciudadano, el PAN, el PRI y hasta en el Partido Verde Ecologista de México.
No le obsesiona ser candidato en el proceso inmediato, pero admite que, si le llega la oportunidad dorada, lo pensaría seriamente, listo para buscar una diputación local o la propia alcaldía.
La política la mamó desde la infancia, su nombre es su mejor carta de presentación y su herencia más pesada; sabe perfectamente que ese apellido le abre las puertas de par en par, pero está consciente de que es apenas el paso inicial en un estado con memoria.
Hoy tiene el enorme reto de escribir su propia historia en la siempre turbulenta política tamaulipeca. Desde hace algunas semanas comenzó a recorrer Ciudad Victoria con muy buenos augurios; lo reciben con los brazos abiertos en aquellas colonias y ejidos que tantas veces caminó su progenitor.
Ahora, Rodolfo Torre hijo viene por su propio destino. Sabe que el escenario actual no es terso y reconoce que le espera un camino plagado de espinas, pero mantiene la fe puesta en sus zapatos y en sus andanzas personales.
Es empresario de profesión, cuenta con un título universitario obtenido en Nuevo León y ejerce con éxito en la iniciativa privada: opera un minisúper en el mercado de abastos de Monterrey, plaza donde además maneja negocios dedicados a la venta de crepas.
Aunque le va bien en el terreno empresarial, el gusanillo de la política lo llama para buscar el sueño inconcluso de su padre; una meta que decidió perseguir con el respaldo absoluto de su familia.
Algunos partidos ya husmearon el capital político de su apellido y lo buscaron para ofrecerle el cobijo de sus siglas, pero no hay nada en firme, se reporta listo para el diálogo, aunque aclara que hasta el momento no existe una mesa de negociación formal.
Al igual que lo hacía el desaparecido Rodolfo Torre Cantú, cualquier decisión crucial la discutirá primero en la frialdad del hogar con su madre y su hermana; después de todo, los pasos que definen el futuro deben tomarse con la cabeza fría y la tranquilidad que brinda la familia.
Apenas tiene 33 años de edad —los cumplirá en julio—, prácticamente la misma cantidad de días que han pasado desde aquel trágico e histórico asesinato de su padre, un crimen de Estado que la justicia mexicana nunca quiso esclarecer.
Hoy, el joven Rodolfo empieza a redactar su propio guion, consciente de que la política en Tamaulipas es una tierra pantanosa repleta de arenas movedizas y traiciones, pero también de grandes satisfacciones según el camino que decida andar.
Cambiando radicalmente de ventanilla —en temas que nada tienen que ver con el romanticismo de las dinastías políticas—, la secretaria de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, encabezó la Segunda Reunión Ordinaria del Comité Estatal de Seguridad en Salud.
La doctora Hernández Campos señaló que, ante los azotes propios de la temporada como el calor extremo y las lluvias, es indispensable fortalecer la vigilancia epidemiológica y anticiparse a los riesgos.
Sostiene que trabajan de la mano con todas las dependencias del comité, prometiendo una capacidad de respuesta eficiente que muchas veces choca con las carencias crónicas de las clínicas locales.
La funcionaria estatal también encabezó la conmemoración del Día Internacional de la Paramédica y el Paramédico, un evento donde aprovechó los reflectores para ensalzar el sentido humano del gobierno del doctor Américo Villarreal Anaya.
Al respecto, Adriana Marcela Hernández Campos reconoció el temple de estos trabajadores: «Sus cualidades extraordinarias hacen de cada llamado una labor comprometida que precisa disponibilidad permanente y toma de decisiones bajo presión. En verdad es un acto sobresaliente», caravaneó.
Al evento asistieron la directora general de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional, Sergia Juárez Delgado, y el comisionado estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Mario Rebolledo Urcádiz.
En esta última dependencia, la Coepris estatal, también juran que quieren escribir una nueva historia y que están entregando resultados, pero para avanzar a paso firme necesitan que desde el tercer piso les otorguen mayor libertad para imaginar, crear y operar sin tantas ataduras.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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