Columna Opinión Económica y Estratégica.

Dr. Jorge A. Lera Mejía.

Tamaulipas con el gas de la Cuenca de Burgos, petróleo en Mar Profundo de Trión y el nodo portuario–industrial de Altamira, está llamado a ser el “laboratorio” territorial donde se pruebe si la nueva política de soberanía energética puede conciliar rescate de PEMEX y CFE con transición hacia gas, renovables y descarbonización en los próximos cinco años.

La ruta crítica combina decisiones federales, alineación estatal–municipal y capacidad de ejecución regulatoria, financiera y socioambiental en territorio.

Punto de partida estratégico

La Cuenca de Burgos concentra cerca de una tercera parte de las reservas de gas del país y ha producido históricamente volúmenes significativos de gas seco, con infraestructura de ductos y procesamiento ociosa por arriba de 60%, lo que ofrece una oportunidad inmediata para sustituir importaciones y reforzar la seguridad energética.

El mar profundo frente a la costa de Matamoros se perfila como un polo estratégico de explotación petrolera de alto impacto económico para Tamaulipas y México, anclado en proyectos como Trión y nuevos campos del Plegado Perdido. Entre 2026 y 2028 se prevé el arranque de perforación y producción con plataformas de última generación, apalancadas en inteligencia artificial y grandes inversiones privadas y de Pemex, lo que detonará empleo, servicios portuarios y recaudación fiscal, pero exigirá estrictas regulaciones ambientales y planeación urbano-portuaria para garantizar sostenibilidad regional.

Altamira, por su parte, se consolida como polo industrial y logístico con proyectos de generación eléctrica, parque solar fotovoltaico y expansión portuaria, que la colocan como nodo clave para gas natural, petroquímica y energías renovables.

Lineamientos federales bajo Sheinbaum

La estrategia energética federal se articula en torno a la “soberanía energética para el desarrollo sostenible”, con ejes de eficiencia energética, transición a renovables, precios por debajo de la inflación y producción de petróleo deliberadamente acotada alrededor de 1.8 millones de barriles diarios, enfocada al mercado interno. La presidencia ha anunciado el fortalecimiento de PEMEX y CFE como empresas públicas estratégicas, inversiones en transmisión y distribución, y una política de gas natural que prioriza el aprovechamiento de reservas convencionales para reducir importaciones, manteniendo al menos 54% de la generación eléctrica en manos de CFE.

Agenda estatal de Américo Villarreal

El gobierno de Tamaulipas se ha declarado listo para ser eje del desarrollo energético nacional, apoyándose en su ubicación fronteriza, su infraestructura gasífera y portuaria, y una cartera de inversiones que ronda los mil millones de dólares en centrales eléctricas, parques eólicos y solares, plantas de etanol y proyectos de sustentabilidad para 2026.

El reto político–técnico de Villarreal Anaya es convertir este anuncio en un programa territorializado que articule Burgos como frente gasífero, el puerto de Matamoros como la plataforma de despegue del campo Trión, Altamira como clúster industrial–logístico y la franja eólica–solar del litoral como columna de la transición renovable.

Liderazgo municipal de Altamira

Altamira, bajo la conducción de Armando Martínez Manríquez, impulsa proyectos como su primer parque solar fotovoltaico y una estrategia de “liderazgo energético” que integra industria, puerto y nuevas inversiones en generación limpia.

La ruta crítica municipal pasa por agilizar permisos, ordenamiento territorial y acuerdos de beneficio social con comunidades, para evitar cuellos de botella socioambientales y consolidar un ecosistema energético-industrial competitivo y sustentable.

Rescate de PEMEX y CFE en territorio

Rescatar a PEMEX en Tamaulipas implica reorientar la exploración y producción en Burgos hacia gas convencional y, de forma gradual y responsable, hacia gas no convencional, aprovechando la infraestructura ya instalada y las capacidades técnicas acumuladas.

Para CFE, la prioridad es aprovechar los proyectos de expansión de transmisión y generación anunciados a nivel federal, integrando centrales de ciclo combinado eficientes, eólica y solar, de modo que Tamaulipas contribuya a la meta nacional de que las renovables alcancen cerca de 45% de la generación en 2030.

Transición energética y gobernanza regional

La ruta crítica a cinco años exige construir una gobernanza regional multiactor: federación, estado, municipios, empresas públicas y privadas, academia y comunidades, con mesas permanentes sobre gas, renovables y regulación ambiental. En paralelo, deben actualizarse marcos regulatorios y esquemas de incentivos para viabilizar inversión en shale gas, eólica marina, solar a gran escala y, en el horizonte de mediano plazo, exploración de hidrocarburos en aguas profundas, siempre bajo criterios de seguridad energética y justicia ambiental.