Reflector/Gilda R. Terán
Sin duda alguna, el arte y cultura son toda una expresión motivacional para fomentar
manifestaciones artísticas y eruditas, así como también una oportunidad para fortalecer la
convivencia familiar.
Se ha demostrado científicamente que el estudio de las disciplinas creativas, desde edad
temprana, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy
sólida en su vida adulta.
En este sentido, el Gobierno del estado, sigue impulsando la cultura y las bellas artes, es así
que a través del ITCA, se despliegan tareas para seguir apoyando a los artistas y maestros
forjadores de las bellas artes.
Es así, que las autoridades del ITCA; siguen desplegando su mayor esfuerzo, para fomentar
las bellas artes, y hacer conciencia que es factor de identidad, de cohesión social y motivo
de orgullo en los lugares que la generan.
Por cierto, en la Pinacoteca, en esta casa majestuosa, imparten cursos del ITACE- ICAT
Victoria, en donde su Instructora comparte sus técnicas para perfeccionar el camino de las
bellas artes.
Le comento, que la maestra Andy Alonso, es una mujer empoderada en el camino de las”
artes plásticas”, y lleva más de 20 años compartiendo sus talentos en esta tarea sublime de
las bellas artes.
Además, en sus técnicas de capacitación, le caracteriza su humildad y sensibilidad al
impartir sus talleres, logrando un vínculo emocional con sus alumnos, y tengo la certeza
que ha logrado transformar vidas en estas tareas excelsas, bien por Andy.
Al finalizar estos talleres, se les entrega una constancia de validez oficial de la SEP, y son
de los denominados cursos de formación y capacitación para el autoempleo, va dirigido
para alumnos de 15 años en adelante.
Un dato interesante de estos cursos los menores inscritos por lo general van acompañados
de sus madres incluso hasta de abuelas, quienes emocionadas también aprenden este oficio
impartido y con esta estrechan el vínculo familiar.
Este grupo de alumnos, es ampliamente reconocido como “Tribu creativa”, y en
colaboración del ITACE y la Pinacoteca, no quitan el dedo del renglón para seguir
fomentando el arte y la cultura.
No hay duda, que es una gran oportunidad para desarrollar el potencial humano, en este
concepto de las artes plásticas, y además es una terapia ocupacional, recreativa, productiva,
y lo más importante es que el arte es una técnica de sanidad al espíritu.
Además, infunde tolerancia y paciencia, virtudes que cada día se vuelven escasas en nuestra
sociedad, también nos enseña a controlar la frustración, a fortalecer la voluntad, a valorar el
esfuerzo necesario para alcanzar nuestros objetivos.
Entre otras bondades enseña respeto y cordialidad porque nos lleva a convivir y trabajar
con otros, a compartir y a ayudar, sin duda que fomenta la creatividad, la sensibilidad y la
autenticidad, lo que da como resultado el fortalecimiento de nuestra autoestima.
Le puedo decir que nos da herramientas; al estimular el ingenio para resolver problemas
nos muestra diferentes ángulos y perspectivas para ver la vida, estas disciplinas nos obligan
a observar y mirar, en lugar de ver, y es que más allá de su utilidad, el arte nos abre al
autoconocimiento, nos vuelve seres sensibles y críticos, y profundiza nuestro entendimiento
del mundo.
Hasta la próxima.
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