En Voz Alta
Gastón Monge
- ¿Presión social empañará el Mundial de Fut Bol?
- La sombre de 1970 y 1986 están presentes
- Alerta hídrica en Nuevo Laredo
- ¿Para qué sirven 17 mil 400 millones de pesos de presupuesto?
A unas horas de que México celebre su tercera copa mundial de fut bol, la violencia, la
incertidumbre, la zozobra y el miedo podrían oscurecer un evento deportivo que tiene al país en
los ojos del mundo, por lo que el gobierno federal y de la ciudad de México disponen ya de 10 mil
elementos de seguridad que reguardarán las instalaciones para impedir el ingreso a las áreas
futboleras del país de manifestantes cuyas demandas han sido ignoradas, con el riesgo de que se
presentes actos de represión y de violencia.
Cientos, tal vez miles de manifestantes se encuentran dispuestos a mostrar al mundo una realidad
muchas veces negada y ocultada, por lo que el fantasma de los mundiales de 1970 y de 1986
estarán presente en el escenario mundialista, además del recuerdo de los ex presidentes Gustavo
Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid flota en el ambiente como una grotesca pesadilla.
Aunque no existen las mismas condiciones políticas y sociales, en este momento el reclamo social
por demandas no solucionadas estará presente con la protesta de las madres buscadoras, de
agricultores y transportistas extorsionados, de maestros que piden ser escuchados, de campesinos
desplazados por el crimen organizado, todo un desafío en medio de una severa crisis de 134 mil
desaparecidos y casi 200 mil muertos.
El mundial coincidirá también con una marcha de estudiantes que rememoren el ‘halconazo’ del
10 de junio de 1971, cuando el gobierno reprimió a estudiantes del IPN que pedían mejores
condiciones para estudiar.
Bajo esa tónica la inauguración del mundial de fut bol se realizará entre manifestaciones, reclamos
y gritos de todos esos grupos de inconformes que desde hace tiempo se encuentran en las calles
para hacer notar sus demandas ante la opinión pública nacional e internacional, y aprovechar este
evento para llamar la atención.
Y aunque las autoridades mencionan que no habrá represión, miles de policías se encuentran
listos para impedir que las marchas lleguen hasta el estadio Azteca y a la plancha del zócalo
capitalino, lugares amurallados con vallas metálicas y de concreto, por lo que es posible que se
presenten algunos episodios de violencia, aunque se espera que la prudencia y la tolerancia se
impongan a todo intento violento, pero el riesgo es inminente.
Marchas, bloqueos y manifestaciones serán parte de una presión social que amenaza con destruir
la narrativa del aquí no pasa nada. ¿Se impondrá la tolerancia ante la imprudencia? Esperemos
que sí.
Otra alerta que preocupa es la de la crisis hídrica que afecta al norte del país, en particular a la
región norte de Tamaulipas que desde hace cuatro años se encuentra en semáforo rojo por el
desmedido consumo de agua de la única fuente de abasto, que es la cuenca del río Bravo, un
afluente cuyo caudal en esta temporada merma de manera dramática por una sequía recurrente y
la ausencia de lluvia.
En el mundo más de dos mil millones de personas no tiene acceso al agua, lo que incrementa la
posibilidad de enfermedades y de muerte súbita entre menores de cinco años de edad debido a
una mala alimentación de las madres.
Nuevo Laredo se ubica entre las ciudades del país que se encuentran en crisis hídrica, por un mal
uso de este recurso traducido en dispendio y fugas por lo que los organismos operadores
implementan medidas para optimizar el recurso, aunque la cultura del ahorro del agua está muy
lejos de llegar a muchas familias a quienes no les importa saber que este recursos es de todos, no
solo del que lo paga.
Ojalá que no se llegue nunca a la aplicación de sanciones, multas y medidas más drásticas para
cuidar un recurso que sí, es de todos, al igual que la responsabilidad de cuidarlo, porque el agua es
vida, y si se acaba serían en vano las lamentaciones. ¡Cuidemos el agua porque cuidarla es nuestra
obligación!
El martes inició en esta ciudad el programa Héroes Paisanos 2026 con el banderazo inicial en el
Centro de Internacional Temporal de Vehículos (Citev), por lo que se espera que ingresen en esta
temporada más de 74 mil connacionales.
Sin embargo, pese a que nuestros paisanos dejan derramas económicas millonarias en los lugares
a los que acuden para visitar a sus familiares, algunas autoridades locales, estatales y federales, se
frotan las manos para detenerlos y extorsionarlos sin que las promesas de funcionarios sirvan de
algo, porque este delito sigue vigente en las carreteras del país.
Y no es para menos porque algunos de ellos en su cruce traen consigo miles de dólares que gastan
en esta ciudad en hospedaje, alimento y gasolina, lo que los hace atractivos para algunas
autoridades que abusan de ellos.
Al ingresar por Nuevo Laredo, esperemos que nuestros agentes de tránsito no encuentren motivo
para multar a quienes conduzcan vehículos con vidrios muy oscuros, con eso de que la ley es
pareja para todos.
Y es que Nuevo Laredo es una ciudad privilegiada en todos sentidos. Cada año la Secretaría de
Hacienda obtiene más de 200 mil millones de pesos por concepto de contribuciones por el
comercio internacional con Estados Unidos a través de la aduana más importante de América
Latina.
Durante la temporada de cacería, que abarca los meses de diciembre y enero de cada año, los tres
mil cazadores que participan en los diferentes ranchos de la región dejan una derrama económica
cercana a los 18 millones de dólares, por lo que además de ser considerada Nuevo Laredo como la
capital aduanera de América, también se le conoce como la capital cinegética del norte de México.
Por si fuera poco, esta ciudad cuenta con uno de los presupuestos más generosos en el país, con 5
mil 800 millones de pesos anuales o 17 mil 400 millones en solo tres años de gestión
administrativa.
Con estos datos, dígame usted amable lector si Nuevo Laredo no es una ciudad privilegiada que
merece reflejar dicho presupuesto con mejores vialidades, un mayor desarrollo económico que se
palpe en centros comerciales de mayor calidad, en más inversiones, con la presencia de más
empresas no solo de transformación sino de suministro.
¿Será posible que algún día ese presupuesto se vea reflejado en la ciudad?
Hasta mañana
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