Hipódromo Político

por Carlos G. Cortés García

La alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, se consolida al frente de un gobierno eficiente, eficaz que ha venido transformando la Ciudad, con un majeno honesto, transparente y eficiente de los recursos públicos, que todos los días consolidan la transformación de Nuevo Laredo. Y si, Carmen Lilia pasará a la historia de Nuevo Laredo, Tamaulipas y México, cuando al término de su administración, las finanzas municipales queden en Deuda Cero, lo que permitirá que Nuevo Laredo siga consolidando su crecimiento que beneficia a las y los ciudadanos.

Por años, la deuda pública, ha sido una pesada losa para muchos municipios de México: créditos heredados, pagos diferidos y compromisos financieros que han limitado las inversiones y el crecimiento y han frenado proyectos estratégicos, situación que provoca, además, que los ayuntamientos en México, y también en otros países del mundo, limiten su crecimiento, afectando y lastimando a las y los ciudadanos y a las familias, y precarizando sus condiciones de vida.

Sin embargo, en Nuevo Laredo, municipio tamaulipeco gobernado por la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal, se construye hoy una historia distinta. La ciudad fronteriza avanza hacia un objetivo que hace apenas algunos años parecía inalcanzable: cerrar el ejercicio fiscal 2026 con deuda pública prácticamente liquidada y con finanzas sanas, lo que le permitirá avanzar a paso firme hacia el futuro pero sin las cadenas y lastres del endeudamiento.

Cabe destacar que, aunque al cierre de 2025 el municipio todavía reportaba un saldo por deuda, superior a los 329 millones de pesos, la administración municipal neolaredense, que encabeza la alcaldesa Carmen Lilia  Canturosas Villarreal, ha mantenido una estricta política de disciplina financiera y una reducción constante de sus pasivos. Y aunque la alcaldesa no tiene en la mira el proceso de reelección en 2027, está convencida y empeñada en transformar la vida del municipio.

Y dejar a Nuevo Laredo con Deuda Cero, es un hecho que encaja plenamente en la narrativa de la Cuarta Transformación: demostrar que los recursos públicos sí pueden administrarse con honestidad, austeridad republicana, transparencia y eficiencia, sin recurrir al endeudamiento como mecanismo permanente de gobierno.

Y es que el problema de la deuda pública municipal en México es significativo, aunque no uniforme. Mientras algunos municipios, muy pocos por cierto, mantienen finanzas públicas sanas, otros enfrentan grandes pasivos que limitan seriamente su capacidad de inversión y operación, condenando a las familias a una situación lamentable.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda de estados y municipios en conjunto supera los 700 mil millones de pesos, de los cuales, los municipios representan alrededor de 50 mil millones de pesos. Y aunque la proporción municipal es menor que la estatal, el impacto suele ser más severo porque los ayuntamientos cuentan con presupuestos mucho más reducidos.

De los 2,400 municipios que existen en México, los municipios con mayores montos de deuda suelen ubicarse en estados como Nuevo León, Jalisco, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Quintana Roo. Y en varios de ellos, la deuda municipal representa entre el 20% y el 50% de sus ingresos anuales, lo que limita la construcción de infraestructura y la prestación de servicios. Además, muchos créditos están respaldados con participaciones federales, comprometiendo ingresos futuros durante varios años. ¿Cuántos? Habría que analizar cada caso en particular.

Pero el problema del endeudamiento, no es solamente el monto, sino el costo de oportunidad que se pierde. Cada peso destinado al pago de capital e intereses es un peso que no se invierte en pavimentación, drenaje, alumbrado, seguridad pública o programas sociales. Y por ello, cuando un municipio logra reducir sustancialmente su endeudamiento o alcanzar deuda cero, obtiene una mayor libertad financiera que le permite invertir y destinar recursos al desarrollo local. Y ese es el caso concreto de Nuevo Laredo, que hoy es un ejemplo para Tamaulipas y para el resto del país.

Durante los últimos años, Nuevo Laredo se ha esforzado en construir una estrategia de saneamiento financiero que busca eliminar pasivos heredados y fortalecer los ingresos propios. Y al cerrar 2026 con deuda cero, el fronterizo municipio tamaulipeco, Nuevo Laredo, se colocaría entre el reducido grupo de gobiernos municipales mexicanos con finanzas completamente saneadas.

Para dimensionar el reto, basta señalar que la mayoría de los municipios del país enfrentan tres problemas simultáneos: baja recaudación propia, alta dependencia de recursos federales y presiones crecientes en el gasto público y los servicios urbanos.

Por ello, una administración que liquida su deuda no solo mejora sus indicadores financieros, sino que también fortalece su capacidad para responder a las demandas ciudadanas sin hipotecar el futuro.

Y al lograr Nuevo Laredo este importante objetivo, se convertirá en ejemplo nacional por las importantes acciones de transformación que se han aplicado desde la llegada de la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal al poder. Y es que en un país donde el endeudamiento municipal sigue siendo una práctica común, cerrar un gobierno con deuda cero constituye una excepción que merece ser analizada como un modelo de disciplina financiera y planeación de largo plazo y por supuesto aplaudida y reconocida.

Y es que mientras numerosos gobiernos, estatales y municipales, continúan destinando importantes recursos al pago de intereses y amortizaciones, Nuevo Laredo ha fortalecido sus ingresos propios, incrementado la recaudación y consolidando presupuestos históricos, sin recurrir a nuevos créditos. 

Y es por ello que, para este 2026, el Cabildo aprobó una Ley de Ingresos histórica, cercana a los cinco mil millones de pesos, cifra récord que refleja el dinamismo económico de la principal aduana terrestre de América Latina y fortalece la confianza en una administración honesta y responsable en la aplicación de los recursos públicos.

En este escenario, hay que destacar que las finanzas sanas no son un fin en sí mismo, sino una herramienta para generar bienestar. Y gracias a esta estabilidad, el municipio neolaredense aprobó para 2026 un programa de obra pública superior a los mil 332 millones de pesos, destinado, entre otras muchas importantes acciones, a obras de infraestructura vial, movilidad urbana, espacios deportivos y servicios básicos. Es decir, mientras otros gobiernos destinan parte importante de sus presupuestos al pago de su deuda, Nuevo Laredo tiene la libertad para canalizar sus recursos directamente a proyectos que impactan en la calidad de vida de los ciudadanos.

Le doy un dato más que es revelador: cuando Carmen Lilia Canturosas Villarreal asumió la Presidencia Municipal en octubre de 2021, recibió una deuda superior a los 580 millones de pesos, producto de créditos contratados durante administraciones pasadas del PRI y del PAN, compromisos financieros que llevaban más de dos décadas afectando las finanzas municipales y limitando la capacidad de inversión en áreas prioritarias para la ciudadanía.

Desde su llegada a la presidencia municipal de Nuevo Laredo, la apuesta de la alcaldesa estuvo orientada a construir un legado financiero poco común en la política municipal mexicana: entregar una ciudad sin deuda pública, con finanzas sanas y con mayor capacidad de inversión para las próximas administraciones.

En el contexto de la Cuarta Transformación, el caso de Nuevo Laredo, encaja en la narrativa de que los recursos públicos deben administrarse con honestidad, eficiencia y responsabilidad, priorizando el bienestar colectivo por encima del endeudamiento permanente. Y así ha sido en los últimos cinco años y de ello, cuando Usted visite Nuevo Laredo, con tan sólo llegar a la Ciudad nos podemos dar cuenta de la gran transformación que ha vivido el municipio que hoy, sin exageraciones, es otro.

Cerrar 2026 con deuda cero va a representar mucho más que un logro contable y administrativo para Carmen Lilia y para la administración municipal. Será, la confirmación de un modelo de administración basado en la planeación, la transparencia y la eficiencia en el gasto público. Y en tiempos donde la ciudadanía exige resultados tangibles y gobiernos responsables, Nuevo Laredo se consolida como el municipio ejemplo de cómo la disciplina financiera se convierte en la posibilidad de lograr un municipio con muy programas de desarrollo social, con grandes proyectos de inversión pública y con un crecimiento económico garantizado.

Y si esta histórica tendencia se mantiene, la ciudad no solo se consolidará una de las haciendas municipales más sólidas de Tamaulipas y de México, sino que dejará un precedente para las futuras generaciones: sí es posible lograr el desarrollo sostenible pagando las cuentas y administrando los recursos del pueblo con visión de largo plazo y transformando a la ciudad, siempre en beneficio de las ciudadanas y ciudadanos y de las familias. Así lo ha hecho Carmen Lilia, y así lo seguirá haciendo… Su naturaleza es servir, servir y servir bien.

PD. 1. Ciudad Victoria se prepara para tener una Central Camionera digna. La nueva instalación ya ha abierto sus puertas, a pesar de que aún hay trabajos por hacer. No cabe duda que esta obra ya era justa y necesaria.

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