Agenda Política
Por: Juan Antonio Lerma
● El espaldarazo a Sheinbaum
● Américo muestra músculo
Ciertamente, el evento de rendición de cuentas de cara al pueblo presentado por la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO a 20 meses de gobierno sirvió no solo para presumir resultados en educación, programas sociales y economía, sino también para enviar un mensaje político claro: la defensa de la soberanía nacional frente a cualquier intento de injerencia extranjera.
Se trató de un discurso dirigido tanto a Washington como a la oposición doméstica.
La presidenta, habló de soberanía, de no permitir injerencia gringa y de programas sociales como escudo. Traducido al lenguaje de barrio: “Aquí mando yo y no me voy a dejar”. El mensaje no era solamente para el famoso Tío Sam sino que también es para los de casa. Para los gobernadores que dudan, para los opositores que gruñen y para los aliados que se confían. 20 meses después, la señora SHEINBAUM ya no pide permiso: marca agenda. Y Lo cierto es que, según lo que observamos es que más allá de las cifras y los aplausos, el evento dejó una señal política inequívoca: CLAUDIA SHEINBAUM entró a una nueva etapa de su gobierno. Atrás quedó la narrativa de continuidad; hoy busca imprimir su propio sello, con un discurso de autoridad, soberanía y control de la agenda nacional. El mensaje fue claro para aliados y adversarios: la Presidenta ya no está construyendo liderazgo, está ejerciéndolo.
DEL ARCHIVERO…
Mientras tanto, en Tamaulipas, la clase política morenista entendió perfectamente el mensaje. El gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA reunió a alcaldes, diputados y liderazgos para cerrar filas con la presidenta. Pero como suele ocurrir en estos eventos, junto a la lealtad también desfilaron las aspiraciones. Hubo abrazos, fotografías y sonrisas de quienes ya se imaginan en la boleta del próximo año. Porque si algo quedó claro este fin de semana es que la sucesión no espera a nadie. La foto fue para SHEINBAUM; la mirada de muchos, sin embargo, ya está puesta en el futuro.
El gobernador mostró músculo y pasó lista, la mayoría se hizo presente. Si algo sabe hacer es operar la plaza.
¿El fondo? Medir lealtades. Ver quién llega puntual, quién se toma la foto y quién se esconde. En política, la asistencia es subordinación. Y AMÉRICO tomó nota. Hoy quedó claro que en Tamaulipas hay un solo jefe político, y despacha en Palacio de Gobierno.
Vimos a alcaldes que quieren repetir, diputados que buscan brincar y nuevos cuadros que juran tener estructura. Todos sonriendo, todos tomándose la selfie, todos calculando si el aplauso les alcanzó para estar en la lista rumbo al 2027.
Pero en fin, la mandataria nacional puso el discurso, el gobernador puso la plaza y los suspirantes pusieron la sonrisa y los aplausos, parecían focas en aguas termales.
Por último, en cuanto a los suspirantes deberán de entender que el 2027 ya está a la vuelta de la esquina. Ahí no ganan los que se placean: ganan los que operan.
Por hoy es todo. Sale y vale.