Por: Luis Armando Glz Isas
Hablemos de los precandidatos.
Aunque todavía falta un año para las elecciones, en Tamaulipas ya comenzaron a aparecer los que quieren ser alcaldes, diputados o incluso gobernador.
Y es normal, la política nunca descansa. Empiezan las reuniones, las fotografías, las visitas a colonias, los saludos en cafés, las publicaciones en redes sociales y los mensajes donde muchos intentan mostrarse cercanos a la gente.
Algunos buscan posicionarse. Otros quieren mantenerse vigentes. Y también hay quienes simplemente no quieren quedarse fuera del próximo reparto político.
Pero hay algo diferente en estos tiempos: la gente ya no olvida tan fácil.
Hoy por la mañana escuché una frase del “célebre filósofo” de la colonia Mainero, Ángel Ríos Cepeda, que me dejó pensando:“a cada santo se le apaga su velita”.
Y quizá eso está comenzando a pasar en la política. Porque hoy muchos ciudadanos empiezan a recordar quién sí estuvo y quién nunca escuchó cuando tuvo poder.
Es tiempo de apagarles la vela a muchos precandidatos que algún día fuimos a buscar no para pedir favores personales, sino para plantear problemas reales de la sociedad… y ni siquiera nos recibieron.
Para muestra, un botón. Recuerdo una diputada que hoy quiere ser alcaldesa. En aquel tiempo varios líderes acudimos para manifestarle nuestra preocupación sobre un tema relacionado con el aborto. No íbamos a pelear. Queríamos diálogo. Queríamos ser escuchados. Pero nunca hubo apertura ni atención.
También recuerdo a otro personaje que hoy aspira igualmente a una alcaldía. En ese entonces ocupaba un cargo en Finanzas y se le buscó para apoyar un programa de asistencia social. Ni siquiera nos recibió.
Y hay otro más, actualmente legislador, que también sueña con ser alcalde. Lo curioso es que hasta personas cercanas a él reconocen en corto:“no le crean mucho, nunca cumple”.
Y así podríamos seguir mencionando ejemplos.
Porque el problema no es que quieran ser candidatos. Todos tienen derecho a aspirar. El problema es cuando algunos creen que la gente no tiene memoria.
Hoy los ciudadanos observan distinto. Ya no basta con subir fotografías ayudando personas en temporada electoral. Ya no alcanza con sonreír en las colonias cuando antes no abrían ni la puerta.
Y ahora veremos otra vez lo mismo de siempre: precandidatos besando niños con mocos para la fotografía, otros boleándose los zapatos en una plaza para aparentar humildad, o abrazando trabajadores de la construcción llenos de sudor por su jornada laboral, solamente porque ya vienen tiempos políticos.
Escenas que muchos ciudadanos ya ven más como estrategia que como cercanía auténtica. Porque la verdadera humildad no aparece solamente cuando se acercan las elecciones.
La política debería tratar más de servicio que de ambición.
Porque cuando un político tiene el poder es cuando realmente demuestra quién es. Ahí se nota si escucha. Si cumple. Si atiende. O si solamente aparece cuando vuelve a necesitar el voto.
Y quizá por eso hoy muchos ciudadanos ya no quieren sentirse utilizados solamente en tiempos electorales.
La gente ya aprendió a distinguir entre quien se acerca por convicción y quien solamente busca la fotografía o el aplauso fácil.
Rumbo a los próximos años veremos muchos nombres, muchas campañas disfrazadas y muchos que comenzarán a prometer cercanía con el pueblo.
Pero también veremos ciudadanos más críticos, más atentos y con más memoria.
Porque al final, la política no solamente se gana con estructuras o discursos.
También se gana con la manera en que se trató a la gente cuando no había elecciones de por medio.
Y por eso muchos ciudadanos empiezan también a cobrar facturas políticas.
No por venganza. Simplemente por memoria.