Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La contaminación auditiva generada por motocicletas
con escapes alterados comenzó a colocarse en el centro del debate público en
Altamira, luego de que el regidor Félix Guillú Meraz impulsara una propuesta para
endurecer los operativos de tránsito y ampliar las revisiones vehiculares más allá de
la documentación y el uso de casco.
El planteamiento surgió durante una mesa de trabajo enfocada en bienestar animal
y protección ambiental, en la que autoridades municipales revisaron procedimientos
relacionados con el cuidado de especies domésticas y el impacto que diversos
factores urbanos tienen sobre la calidad de vida de la población.
Guillú Meraz, presidente de la Comisión de Desarrollo Sustentable y Cambio
Climático del Cabildo de Altamira, sostuvo que el ruido excesivo provocado por
motocicletas modificadas representa una problemática creciente que afecta tanto a
animales como a sectores vulnerables de la ciudadanía, particularmente adultos
mayores y personas con trastornos del sueño.
“Tenemos una problemática muy fuerte que resuena mucho con todos los
ciudadanos, sobre todo con las motocicletas que fueron diseñadas como medio de
transporte o de trabajo y que algunos ciudadanos modifican, sobrepasando los
decibeles permitidos”, señaló el edil en entrevista.
La propuesta busca que los operativos de tránsito incorporen revisiones
relacionadas con contaminación auditiva y respeto a los límites de ruido
establecidos por la normativa ambiental. Actualmente, los dispositivos de inspección
suelen concentrarse en verificar placas, casco de seguridad y documentación
vehicular.
Para el regidor, las revisiones deben evolucionar hacia una vigilancia más integral
del impacto urbano que generan los vehículos alterados.
“No solamente podemos o debemos cuidar el uso del equipo de protección personal
en los motociclistas; también hay otros temas que deben ser cuidados”, afirmó.
El funcionario explicó que la discusión tomó fuerza durante la revisión de protocolos
vinculados con el bienestar animal, debido a que el ruido constante afecta el
comportamiento y estabilidad de mascotas y fauna urbana. Sin embargo, añadió
que el problema rebasa el ámbito ambiental y se ha convertido también en un
asunto de salud pública y convivencia comunitaria.

En colonias de Altamira, los reclamos ciudadanos relacionados con motocicletas
que circulan durante la noche con escapes modificados se han vuelto frecuentes.
Vecinos denuncian alteraciones al descanso, estrés y molestias permanentes
derivadas de aceleraciones intencionales y sonidos de alta intensidad en zonas
habitacionales.
Guillú Meraz aseguró que el marco jurídico estatal otorga facultades suficientes para
que las autoridades de tránsito intervengan en estos casos.
“El artículo 3 bis de la ley de tránsito establece que compete a tránsito hacer
cumplir, en la esfera de su competencia, los ordenamientos federales y estatales en
materia de protección al medio ambiente, equilibrio ecológico y prevención de la
contaminación generada por vehículos automotores”, explicó.
Añadió que dichas disposiciones pueden aplicarse también a motocicletas,
particularmente cuando presentan modificaciones que incrementan de manera
artificial los niveles de ruido.
La iniciativa aún se encuentra en fase de análisis y discusión interna; sin embargo,
el regidor insistió en que el objetivo no es criminalizar a motociclistas ni limitar el uso
de estos vehículos, ampliamente utilizados como herramienta de trabajo y
transporte económico en la zona sur de Tamaulipas.
Más bien, dijo, se pretende generar condiciones de convivencia urbana que
permitan disminuir afectaciones auditivas y reforzar la protección ambiental.
“Como ciudadano y como servidor público me preocupa y me ocupa cuidar a
nuestra ciudadanía, sobre todo en el tema de contaminación auditiva”, expresó.
La propuesta aparece en un momento en que distintas ciudades en Tamaulipas han
comenzado a debatir regulaciones más estrictas contra vehículos con escapes
alterados, especialmente ante el incremento de quejas vecinales y los efectos
documentados del ruido urbano en la salud física y emocional.
En Altamira, el tema podría derivar próximamente en nuevas disposiciones
administrativas o en operativos específicos enfocados en motocicletas que excedan
los límites permitidos de emisión sonora, una medida que buscaría equilibrar
movilidad, orden urbano y bienestar social.