Columna Rosa, sólo para Mujeres.

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

Con base en las mediciones públicas localizadas para el primer trimestre de 2026 y abril de 2026, el escenario político de Tamaulipas muestra una ventaja sostenida de Morena en varios municipios estratégicos, con especial fuerza en el sur del estado.

En este periodo, los materiales difundidos por Massive Caller y retomados por medios y espacios digitales apuntan a una competencia desigual frente al PAN en plazas clave, aunque con diferencias territoriales importantes según la historia electoral y el peso de los liderazgos locales.

En Nuevo Laredo y Reynosa, la relevancia política y económica de ambas ciudades las mantiene como espacios de alta competencia, aun cuando la tendencia general del periodo revisado favorece a Morena en la conversación pública electoral.

En Matamoros y Ciudad Victoria, el escenario también se mueve en función de la fortaleza de las estructuras partidistas y del grado de posicionamiento de quienes aspiran a encabezar las candidaturas municipales.

En Ciudad Madero, una referencia localizada para 2026 reporta que Morena aventaja al PAN por 14.1 puntos, dato que confirma la fortaleza del oficialismo en el sur tamaulipeco.

Tampico sigue siendo una plaza de particular atención por su valor simbólico y electoral, ya que históricamente concentra voto urbano más competido y obliga a todos los partidos a postular perfiles de alto conocimiento público.

Altamira destaca como uno de los municipios donde Morena aparece más consolidado en el corte enero-abril de 2026.

A esto se suma el dato de aprobación del alcalde Armando Martínez Manríquez, quien en abril de 2026 fue reportado con 63.1 por ciento de aprobación ciudadana, una cifra que fortalece la narrativa de continuidad política para su grupo.

Dentro de ese mismo entorno, Rossy Luque de Martínez sobresale como una figura con posicionamiento creciente en el municipio y con especial potencial entre el electorado femenino.

La encuesta mas reciente del 26 de abril por Massive Caller, muestra una preferencia del 21.6% en favor de Rossy Luque, arriba del 16.4% registrado por Blanca Guzmán Hinojosa. Posteriormente, aparecen Blanca Narro con 10.3%, cerrando dos varones: Marcelo Abundis con 9.5% y Francisco Pérez con 6%.

Los materiales revisados la colocan como una referencia importante en la conversación sucesoria local, lo que alimenta la posibilidad de que Altamira avance hacia una definición política con mayor protagonismo de mujeres en la siguiente etapa electoral.

Este elemento tiene relevancia adicional porque no se trata solo de competitividad electoral, sino también de narrativa pública: una candidatura femenina fuerte en Altamira podría proyectar una imagen de continuidad con renovación, combinando cercanía social, estructura territorial y capital político heredado del actual grupo gobernante.

En términos políticos, Altamira podría convertirse en el ejemplo más claro de cómo Morena busca ordenar su sucesión municipal sin romper su base de apoyo local.