CUADRANTE POLITICO—–POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO——-
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Durante los días recientes en Tamaulipas, algunos prietitos en el arroz, han dado señales no solo de rebelión, sino de franco golpeteo contra el sexenio encabezado por el gobernador Américo Villarreal Anaya.
Lo anterior es un signo de desesperación y ante todo de impotencia, ante un sistema político morenista que a nivel nacional, está optando por cerrarle las puertas a la corrupción y a los nexos delincuenciales.
En Tamaulipas prevalece la unidad política, en torno al liderazgo político de Américo. Pero..
Como dice el refrán: aquellos a los cuales les ha quedado el saco, son los que están brincando. Y sí, efectivamente así está ocurriendo, ante el advenimiento de una etapa que se caracterizará por un intenso monitoreo de perfiles en la selección interna a cargos de elección popular, los más manchaditos, buscan ya desde ahora el fácil camino de la denostación.
El diputado federal Mario López Hernández es solo la parte visible de un grupo que busca desestabilizar a Tamaulipas, golpeando a la parte más alta del poder: al gobernador. Esa y no otra es la realidad que ya empieza a asomar en nuestro estado.
Y ante tales acontecimientos, habría que preguntarnos, si este tipo de ataques les dará algún otro resultado que no sea su propia derrota personal y facciosa.
Porque de acuerdo a la evaluación del trabajo realizado por la actual administración estatal, no hay manera de que Américo sufra un golpe de timón. Que es justamente lo que pretenden aquellos interesados en debilitarlo y desplazarlo como factor de decisión, tanto en el 2027, como en el 2028.
Nuestro particular análisis parte de lo siguiente: el doctor AVA es actualmente uno de los gobernadores de todo el país, mejor calificados por la ciudadanía. Américo destaca en el top 10 de los mejores mandatarios estatales de toda la república, incluyendo opositores y morenistas.
No lo dice esta columna: Firmas consultoras como C&E Research, en su edición de mayo 2026, lo coloca en el noveno lugar de desempeño, en áreas como seguridad, salud y obra pública.
Por su parte Consulta Mitofsky lo mantiene durante los últimos meses con un incremento sostenido en sus niveles de aprobación.
Electoralia lo evaluó en abril, en un séptimo lugar, con una aprobación superior al 62 por ciento.
Al hacer una síntesis de estos resultados, se obtiene una tendencia general, colocando a AVA entre los diez mejores gobernadores del país.
Varias casas evaluadoras , no pueden estar equivocadas en sus sondeos. Esto es lo que acontece en la radiografía social.
Pero ahora vayamos a su relación de trabajo y de resultados con el sinodal mayor de Palacio Nacional. Y en este renglón, los hechos, no las palabras nos dicen que la Presidenta Sheinbaum ha expresado en diversas ocasiones su sólido respaldo al doctor Villarreal Anaya.
En una de sus visitas a nuestro estado, Sheinbaum llegó a decir que Américo estaba superando la marca de su papá, a la luz de sus resultados, calificándolo como el mejor gobernador de Tamaulipas.
Todo este contexto, se los presentamos para responder a la interrogante, relacionada con las nulas posibilidades de éxito que tienen aquellos empeñados en debilitar la figura del Ejecutivo tamaulipeco.
No hay manera de que tuerzan el curso de una historia política y democrática, sustentada en la transformacion social y económica. Ante realidades así, no funcionan las guerras de lodo. Hablamos de casi cuatro años de poder, en los cuales AVA se ha dedicado con mucha dedicación a construir el cambio prometido, en el inicio de su campaña.
Y sí, podemos decir que, Américo no es de pleito. Su estilo no es de enfrentamientos y de choques, como sí ocurrió con el pasado inmediato de un cabecismo que se estrelló en su propia soberbia, intolerancia y corrupción.
Pero también hay que advertir lo siguiente: Que no le busquen tres pies al gato, porque lo que encontrarán será un gobernador muy fuerte, con todos los hilos institucionales en sus manos. Y con una clase política morenista muy unida en torno a la Presidenta Sheinbaum y a quien hoy gobierna nuestro estado.
Así las cosas. Y si no lo creen, cuestión de tiempo para que lo comprueben. Buscan asociar esta realidad con lo que ocurre en un estado del Pacífico. Pero, de una vez por todas se los digo: Tamaulipas no es Sinaloa.