#DESDELAFRONTERA
POR #PEDRONATIVIDAD
Mientras muchos aprovecharon el “puente” del 1 al 4 de mayo para bajar la velocidad, en Carmen Lilia Canturosas el calendario no tuvo pausas… tuvo agenda. Y de la intensa.
Porque si algo dejó claro este fin de semana largo es que en Nuevo Laredo no hay descanso cuando se trata de gobernar. La alcaldesa convirtió días de asueto en vitrina política, pero sobre todo, en resultados palpables.
Arranquemos por el dato duro que hoy la coloca en el radar nacional, no es casualidad, ni golpe de suerte. De acuerdo con el Ranking Mitofsky publicado por El Economista, Carmen Lilia se mantiene dentro del Top 5 de los mejores alcaldes del país, con un sólido 61.2% de aprobación. Una cifra que no solo la coloca en el rango de excelencia, sino que la reafirma como la número uno en Tamaulipas.
Y ojo al dato histórico, desde 2021 no se ha bajado de ese grupo selecto. No es una aparición fugaz… es constancia política. Es permanencia. Es estructura.
Pero los números no caminan solos. Se construyen. Y este puente fue prueba de ello.
Mientras en la esfera nacional participaba en la Asamblea de la Asociación de Autoridades Locales de México, Carmen Lilia se sentó en la mesa donde se discuten políticas públicas, coordinación institucional y el futuro de los gobiernos locales. No fue paseo… fue posicionamiento.
En paralelo, también estuvo presente en el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena, un espacio clave en la reconfiguración interna del partido en el poder. Ahí, respaldó el liderazgo de Ariadna Montiel Reyes, dejando claro que Nuevo Laredo no solo gobierna… también pesa en las decisiones del movimiento.
Pero donde realmente se mide a un gobierno es en la calle. Y ahí también estuvo.
En las colonias Constitucional, Bonitos Toboganes y Leyes de Reforma, en el poniente de la ciudad, la alcaldesa entregó calles pavimentadas con concreto hidráulico y nuevas banquetas. Obras que no necesitan discurso, porque hablan solas, movilidad, seguridad y dignidad para las familias.
Porque sí, una calle pavimentada es concreto… pero también es tiempo recuperado, es tranquilidad nocturna y es calidad de vida. Es política pública aterrizada.
Y como cereza en el pastel de este puente activo, la revista Campaigns and Elections México volvió a poner reflectores en Nuevo Laredo, reconociendo a la alcaldesa entre los mejores perfiles municipales del país. Un reconocimiento que, como ella misma lo dijo, no es individual, sino colectivo. Pero que, en términos políticos, suma… y mucho.
Así, entre rankings, territorio, partido y reconocimiento mediático, Carmen Lilia Canturosas no solo mantiene su lugar en la conversación nacional… lo fortalece.
Porque en política, el poder no solo se gana en elecciones… se construye todos los días.
Y hoy, con números que la sostienen, territorio que la respalda y un posicionamiento nacional que no es casualidad, Carmen Lilia Canturosas ya no solo figura entre las mejores alcaldesas del país… empieza a perfilarse, sin titubeos, como la carta más sólida de Morena para disputar (y ganar) la gubernatura de Tamaulipas.
LAS NUEVAS REGLAS DE MORENA
Algo cambió en Morena… y no fue por voluntad, fue por necesidad.
La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la dirigencia nacional del Morena no es solo relevo… es mensaje. Y uno bastante claro, el partido en el poder empezó a sentir el desgaste.
El escenario no es el mismo de hace seis años. Hoy, entre señalamientos, escándalos y casos incómodos en entidades como Sinaloa, Morena comienza a pagar el costo de gobernar… y de equivocarse. La narrativa de la transformación se les empezó a contaminar.
Y cuando un movimiento pierde autoridad moral, empieza a perder terreno político. Así de simple.
Por eso el discurso de Montiel no fue casual. Fue quirúrgico.
“Tolerancia cero a la corrupción”, dijo. Una frase que suena bien… pero que en realidad revela el tamaño del problema. Porque nadie promete erradicar algo que no existe. Y hoy, Morena sabe que la corrupción ya no es argumento exclusivo contra la oposición… también es una sombra interna.
El mensaje fue más allá, candidatos con trayectoria impecable, incluso por encima de encuestas. Traducido al español político, ya no basta con ser popular, ahora tendrán que ser limpios… o al menos parecerlo.
Porque ese es el nuevo dilema del partido en el poder, sostener la narrativa de honestidad mientras enfrenta señalamientos en casa.
El método de encuestas se mantiene, sí… pero con candados. Ya no es solo “el que gane va”, ahora es “el que gane… y no estorbe”.
Y mientras tanto, la instrucción de regresar al territorio no es romanticismo político, es estrategia de contención. Morena entendió que se le empezó a enfriar la calle. Que la cercanía con la gente ya no es automática. Que hay que volver a tocar puertas porque el desencanto también vota.
La apuesta es clara, repartir el periódico Regeneración en millones de hogares, hacer asambleas en los 2,478 municipios del país y reforzar la estructura territorial. Es decir, volver al origen… pero con la presión del desgaste encima.
Y en medio de todo, otro mensaje entre líneas, erradicar nepotismo, clasismo, racismo y machismo. Una limpia interna que suena a autocrítica tardía.
Porque cuando un partido necesita recordarse a sí mismo sus principios… es porque algo ya se desvió.
Morena no está en crisis… pero tampoco está intacto.
Está en esa delgada línea donde el poder empieza a cobrar factura.
Y mientras el oficialismo intenta blindarse con discursos de honestidad, la oposición observa… crece… y espera el momento.
Porque en política, los vacíos no duran mucho.
Y hoy, Morena, por primera vez en años, empieza a dejar espacios… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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