El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

No estamos a 28 de diciembre, pero lo dicho por la nueva dirigente nacional de Morena suena a broma de los inocentes.

ARIADNA MONTIEL, en su entronización como lideresa, acaba de soltar una sentencia que, de aplicarse con rigor, dejaría al partido con escasos candidatos:

“Esta dirigencia no tolerará corrupción… quienes aspiren a ser candidatos en 2027 deben tener una trayectoria impecable”.

La vara es altísima, casi celestial, para un partido cuya cantera está infestada de personajes con el pasado manchado, el presente bajo sospecha y el futuro pendiendo de un hilo legal.

Esta «nueva regla» se suma al ultimátum de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO sobre las renuncias obligatorias, pero el mensaje de MONTIEL lleva dedicatoria tras el terremoto provocado por la solicitud de extradición contra el gobernador con licencia de Sinaloa, RUBÉN ROCHA MOYA, acusado de ser el «gerente» del Cártel de Sinaloa en el poder.

En Tamaulipas, la advertencia cae como balde de agua fría, pues aquí, hablar de «trayectoria impecable» es casi un insulto a la inteligencia.

Tenemos aspirantes a la gubernatura —esa que se juega hasta el 2028 pero que ya tiene a varios desbocados— cuyos nombres aparecen en reportes de contrabando, huachicoleo y giros negros. La Federación suele hacerse de la vista gorda, pero el problema es que el Tío Sam tiene otros datos y sus expedientes no perdonan.

Si aplicamos la regla de MONTIEL, por ejemplo, ¿en qué cajón quedaría el senador JOSÉ RAMÓN GÓMEZ LEAL? Con una carrera política floreció a la sombra de su cuñado, FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, aunque diga lo contrario, la familia siempre es familia y el origen de la fortuna esta ligado a la comercialización de gasolina y el decomiso de pipas data desde hace décadas.

Su carrera en Morena, fue impulsada por ADÁN AUGUSTO LÓPEZ, un padrino político hoy bajo el fuego cruzado por sus presuntos vínculos con «La Barredora» del CJNG. Si la trayectoria debe ser inmaculada, el «JR» debería ir buscando otro pasatiempo que no sea la política.

JR era el gerente de los negocios de ADÁN AUGUSTO en Tamaulipas, donde podían hacer y deshacer a su completo antojo y conveniencia.

Y la lista de los «descalificados» por este nuevo estándar moral es larga. Incluye a alcaldes como BETO GRANADOS en Matamoros, cuya administración ya huele a rancio y apenas empezando.

También tenemos a funcionarios estatales que coleccionan denuncias en la Fiscalía Anticorrupción por enriquecimiento inexplicable.

Quizás logren que los fiscales amigos archiven los expedientes o amedrenten a los denunciantes, pero eso no les limpia la cola: aunque corta, la traen muy sucia. Ya desde la Fiscalía Anticorrupción los presionaron y lograron meterles miedo, pero la suciedad persiste oloroso como pañal de recién nacido.

Morena está en una encrucijada de supervivencia. Se creían intocables al controlar los tres poderes, pero no contaban con que el juez más implacable vive del otro lado del Bravo y no atiende la política de los «abrazos».

Las palabras de ARIADNA MONTIEL pueden ser la medicina que salve a la 4T de convertirse en un refugio de delincuentes, o pueden ser simplemente jarabe de pico para salir del paso ante la presión internacional.

Si cumplen su propia ley, Morena podría frenar su desgaste. Si no, su discurso de honestidad será recordado como la broma más pesada y adelantada de la historia política de México.

Las reglas están claras, los expedientes a la vista y las denuncias esperando a los potenciales candidatos de Morena.

La corrupción destruye a un país, mientras enriquece y envilece a políticos de cualquier partido.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…