A MI MANERA

Por Tello Montes

  • La Universidad Autónoma de Tamaulipas no solo rinde cuentas… está dando resultados.

Aunque Morena sigue mandando en Tamaulipas, en el PRI ya no están en modo resignación… están en modo cálculo.

Ramiro Ramos Salinas lo dice sin rodeos: el 2027 no está perdido. Al contrario, ve grietas claras en municipios donde el desgaste ya empezó a hacer ruido.

Nuevo Laredo, Río Bravo, San Fernando, Miguel Alemán… territorios donde hoy gobiernan otros, pero donde la inconformidad empieza a pesar más que las siglas.

El diagnóstico es claro: Morena tiene estructura… pero también carga desgaste. Y donde hay desgaste, hay oportunidad.

En Reynosa el panorama es más complejo, pero incluso ahí detectan fisuras: división interna, fuga de cuadros y falta de coordinación.

Y en Ciudad Victoria, el PRI apuesta a la memoria: recordar que buena parte de la infraestructura y operación política nació bajo su mando… y que muchos de los que hoy gobiernan, salieron de sus filas.

Eso sí, también hay reclamo interno: la alianza con el PAN no les dejó dividendos. Acusan que los azules acapararon candidaturas y les restaron fuerza.

Traducción: el PRI no quiere volver a ser relleno.

El mensaje es claro: el tricolor está herido… pero no muerto.

Y en el norte… empieza a moverse otra vez.

EN OTRO TEMA…, En su segundo informe, el rector Dámaso Anaya dejó claro que la UAT ya no camina… acelera. En apenas dos años, la institución pasó de un crecimiento marginal del 1% a un sólido 5.5%, atendiendo hoy a más de 42 mil estudiantes y consolidándose como la universidad pública con mayor cobertura en el estado.

Pero el dato que pesa es otro: el 100% de sus programas de licenciatura están acreditados. Calidad total. Sin pretextos.

La investigación también dejó de ser discurso: de 106 proyectos en 2023, hoy superan los 200 activos. Y no es menor que el 76% de sus profesores tenga reconocimiento PRODEP, lo que habla de una planta académica fuerte y en forma.

La apuesta es clara: modernizarse o quedarse atrás. Por eso ya se abrieron carreras estratégicas como Inteligencia Artificial y Biomédica, mientras más de 20 mil estudiantes reciben becas. Uno de cada dos alumnos tiene respaldo. Eso también es política educativa con sentido social.

En infraestructura, más de 232 millones de pesos invertidos en las tres regiones del estado confirman que la transformación no es discurso… se ve y se pisa.

Y en vinculación, la UAT ya juega en las grandes ligas: proyectos como el Puerto Seco en Ciudad Victoria y el Puerto del Norte en Matamoros la colocan como pieza clave del desarrollo económico.

El gobernador Américo Villarreal lo dijo sin rodeos: la UAT vive una nueva etapa, con resultados que combinan cobertura, calidad, investigación y compromiso social. Y no es casualidad… es dirección.

Hoy la universidad no solo forma profesionistas… construye futuro.

Y PARA CERRAR…, Más de 140 mujeres concluyeron su capacitación en oficios que van desde mecánica básica hasta contabilidad y belleza, abriendo la puerta a una nueva etapa: la del ingreso propio y la independencia.

Detrás de este impulso está una decisión clara del alcalde Beto Granados: invertir en la mujer que quiere salir adelante. Con becas, capacitación real y alianzas con los Cecati, hoy estas mujeres no solo aprendieron… se prepararon para competir, emprender y sostener a sus familias.

Aquí no hubo cursos de relleno. Hubo práctica en talleres, formación útil y herramientas que sí sirven en la vida diaria.

El mensaje es directo: cuando se apuesta por la capacitación, se siembra futuro. Y en Matamoros, ese futuro ya empezó a tomar forma en manos de mujeres que decidieron no esperar oportunidades… sino crearlas.