Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Madero, Tamps.- En un contexto marcado por la creciente preocupación
por la seguridad escolar, autoridades educativas en Tamaulipas han intensificado la
implementación de operativos de revisión de mochilas en planteles de educación
tecnológica, particularmente en la zona fronteriza. La medida, encabezada por el
comisionado de la DGETI en el estado, Olegario Muñiz Cura, busca fortalecer la
prevención de riesgos y garantizar entornos seguros para más de 54 mil estudiantes
distribuidos en 31 planteles de nivel medio superior.
De acuerdo con el funcionario, estas acciones no responden a una situación de
crisis, sino a una estrategia preventiva que se ha reforzado tras una serie de
amenazas que, aunque resultaron ser falsas, activaron protocolos de seguridad en
diversas instituciones. “Es una muy buena medida porque nos permite establecer
acciones de prevención; lo importante es que en este proceso participan padres de
familia, autoridades educativas y los propios estudiantes”, explicó.
Durante la última semana, al menos diez planteles —principalmente ubicados en la
franja fronteriza— fueron objeto de estos operativos. Según Muñiz Cura, la decisión
de concentrar esfuerzos en esa región responde a la aparición recurrente de alertas
que, aunque no han derivado en incidentes reales, obligan a las autoridades a
actuar con cautela. “Afortunadamente, se trató de situaciones que no correspondían
a una amenaza real, pero no podemos confiarnos; incluso si parece una broma,
debemos aplicar los protocolos”, sostuvo.
El procedimiento, detalló, se realiza bajo un esquema de transparencia y respeto a
los derechos humanos. Son ellos mismos quienes abren sus mochilas frente a la
supervisión de padres de familia y personal educativo, evitando así cualquier
vulneración a su integridad o privacidad. Esta dinámica, subrayó, busca no solo
prevenir riesgos, sino también generar confianza entre la comunidad escolar.
En algunos casos, los operativos han contado con la participación de binomios
caninos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), cuya presencia ha sido
valorada positivamente por padres y alumnos. “Los caninos ayudan mucho porque
generan confianza y tienen mayor capacidad de detección”, señaló el comisionado,
quien consideró que esta colaboración interinstitucional fortalece la percepción de
seguridad.
A pesar de la intensidad de las revisiones, los resultados han sido, hasta ahora,
tranquilizadores. Muñiz Cura confirmó que no se han detectado sustancias ilícitas ni
objetos de alto riesgo en los planteles inspeccionados. “Lo más que se ha

encontrado son cigarrillos electrónicos; no pasan de ahí”, afirmó. Este dato refuerza
la idea de que las escuelas no enfrentan actualmente una problemática grave en
materia de consumo de drogas, aunque sí revela la necesidad de mantener
vigilancia constante.
El despliegue de estos operativos también implica la activación de protocolos
formales en caso de amenazas. Entre ellos, la notificación inmediata a los servicios
de emergencia a través del 911 y la posible intervención de fuerzas de seguridad
estatales o federales. Esta respuesta, enfatizó el funcionario, es indispensable para
evitar riesgos mayores y enviar un mensaje claro sobre la seriedad con la que se
atienden este tipo de situaciones.
Más allá de su función preventiva, las revisiones de mochilas se han convertido en
un instrumento de disuasión frente a conductas que podrían poner en peligro a la
comunidad escolar. En un entorno donde las amenazas —reales o no— pueden
propagarse rápidamente a través de redes sociales, las autoridades apuestan por
una política de cero tolerancia ante cualquier indicio de riesgo.