Reflector/Gilda Terán.

Corrían los años treinta, justamente era 1936, aquí en México, cuando un humilde escultor
de artes plásticas llamado Pedro López Linares, quien contaban en ese tiempo con la edad
de 30 años, atravesaba por una enfermedad de intensas temperaturas difíciles de subsanar.
Entonces, parte de su recuperación de este trance de salud, le provocaba somnolencia y
largos periodos de sueños, los cuales, acompañados de altas fiebres, delirios y
alucinaciones, sus imágenes oníricas se concretaban a figuras de animalitos fantásticos.
Y es que, en estas pesadillas recurrentes, sus sueños, eran que caminaba por un bosque en
el que animales híbridos y coloridos se aparecieron ante él, y estas criaturas fantásticas
gritaban al unísono la palabra sin sentido » alebrijes».
Y ya recuperado, y con las imágenes de estos sueños de fantasía, este Maestro, que tenía la
herencia de su padre un escultor de papel mache o cartonero, desbordo su creatividad para
elaborar las figuras de sus pesadillas.
Le comento que este artista Pedro Linares, desde los doce años ya transitaba en el camino
del trabajo de las artes plásticas, modelando y haciendo obras de arte con papel mache y
cartón.
Y, es que en estas tareas de las bellas artes era entrenado por su señor padre, que le
transmitía sus conocimientos, entonces el Maestro se dio a la tarea de reproducir estas
extrañas criaturas de mucho colorido con materiales de papel y cartón.
Se dice, que, al principio, los alebrijes no tuvieron mucho éxito, pero Linares se decidió a
refinar la técnica y poco a poco su reputación fue fortalecida, de tal forma que los icónicos
artistas mexicanos Frida Kahlo y Diego Rivera, quedaron subyugados ante esta técnica de
trabajar el papel y el cartón.
Ya después por 1975, fue un documental sobre el trabajo de Linares de la cineasta Judith
Bronowski, lo que lo llevo a la fama, y justamente en 1990, fue galardonado con el primer
Premio Nacional de Artes y Ciencias de México en la categoría de Artes y Tradiciones
Populares.
Y por lo tanto los “alebrijes” los cuales destacaban por sus colores chillantes y su mágica
fantasía son muy famosos en México, y se les conoce en el mundo entero como figuras de
la tradición del arte popular mexicano.
Y era un desbordamiento de alegría en las comunidades, que se formaron grupos de
personas y clubes para iniciar el camino de la elaboración de estos animalitos fantásticos,
producto de las pesadillas de los sueños, del maestro Linares.

Y por esta razón, de fomentar la cultura y tradiciones mexicanas, el Gobierno del estado,
sigue impulsando los talentos artísticos, en todas las gamas en las que se les puede apreciar,
y que contribuyen para que sea un oasis para la unión familiar.
En este mismo entendido, las autoridades del ITCA; siguen desplegando su mayor esfuerzo,
para fomentar las bellas artes, y hacer conciencia que es factor de identidad, de cohesión
social y motivo de orgullo en los lugares que la generan, siendo una verdad irrefutable, que
en la cultura no existen fronteras.
Y con esta premisa; el ITCA, sigue en el camino de acciones y estrategias, para que sea
posible presentar momentos de convivencia y baluartes de paz en la cotidianidad.
Por cierto, esta casa majestuosa, está impartiendo un Curso denominado “Imaginación
Viva: Taller de Alebrijes”, es una experiencia creativa, en donde darán vida a figuras
impregnadas de color, identidad y magia.
Esta capacitación, se da en la Pinacoteca Tamaulipas, y es sin costo alguno, la instrucción
corre por parte de estudiantes de arquitectura de la Universidad Vizcaya Victoria, quienes
han despertado toda una fiesta de alegría a los alumnos visitantes para aprender estas
técnicas de talento nato.
Es una gran oportunidad para desarrollar el potencial humano, en este concepto de las artes
plásticas, y además es una terapia ocupacional, recreativa, productiva, y lo más importante
es que el arte es una técnica de sanidad al espíritu.