La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Existen muchos prietitos en el arroz, como para omitir su existencia dentro del Poder Judicial emanado de la reforma judicial de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ya no es la excepción, la evidente corrupción y la venalidad en los tribunales; parece son una constante que prolifera.
Y claro: hay que frenar.
Desde la CDMX, el juez Ulises Oswaldo Rivera González nos mostró, como masca la iguana en el que se presume renovado aparato impartidor de justicia: ordenó el desbloqueo de las millonarias cuentas bancarias del presidiario por varios delitos graves, exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington Ruvalcaba.
Eso es en el plano nacional.
En la región no cantan mal las rancheras: las juezas Dulce Yanet Vega y Lourdes Ávila Tobías, fueron separadas de su cargo y están en investigación por haber emitido un amparo contra la extradición de otro exgobernador: Eugenio Hernández Flores.
Ambos casos tienen el tufo del dinero; y la probable caída en la tentación de los juzgadores de la IV T y su Segundo Piso, inclinando la vara de la justicia, por ambición y no por humanidad.
¿Hay responsables en esta perversión de la ley?
Allá en la CDMX, debe saberse.
Aquí no hay otra persona que la presidenta del Supremo Tribunal de Tamaulipas, la magistrada Tania (alias Tacha) Contreras.
Es ella quien tiene que rendir cuentas a la IV T y su Segundo Piso, del inicio de la demolición -o más bien: putrefacción- de un Poder judicial local, que se pensó sería de una conducta sorprendentemente positiva.
Fue la magistrada Contreras, quien manufacturó las listas de los candidatos y palomeó sus perfiles para ubicarlos en la boleta en una elección que resultó histórica por su mecánica no por sus resultados.
Ya le está pesando en sus aspiraciones de ser gobernadora del estado.
Si su equipo resultó tan voraz como venal, ¿cómo va a rendir buenas cuentas a los Poderes que son sus pares en la entidad?
Ensimismada, emocionada, en sus movimientos de precampaña, ha dejado por alto la impartición de justicia para centrarse en lo que cree un proyecto personal válido.
(Es triste para ella: ya la presidenta Sheinbaum la descartó para participar en los juegos de la sucesión. “Apenas van saliendo de una elección”, dijo borrándola del escenario implícitamente).
¿Se habrá apaciguado Tacha?
¿Comprendería la sentencia popular?: te lo digo a ti Juana, para que lo entiendas Tacha.
Cuando más encarrerada estaba le llegó, el estáte quieta.
¿Habrá vómito negro para regresar la bolsa que le habían entregado sus patrocinadores y lo aportado por su red de colaboradores, jueces y magistrados?
Sería la justo: tal y como actuaría, una promotora y defensora de la justicia.