-Violencia extrema y desapariciones forzadas continúan imparables
-No aportan nada reuniones tempraneras del gabinete de seguridad
-Ningún resultado de diálogos de Gobernación con colectivos de buscadores
H. Matamoros, Tamaulipas.-Sin el menor ánimo pesimista, ni las tempraneras reuniones del gabinete de seguridad ni los diálogos con los familiares de personas desaparecidas brindan certidumbre en lo que respecta a la violencia extrema que se vive en gran parte del territorio nacional y al incremento de las desapariciones forzadas.
A pesar de los esfuerzos del gobierno de la Cuarta Transformación para demostrar acciones encaminadas a resolver ambos cánceres sociales, la realidad es que las sesiones mañaneras para contabilizar muertes violentas y las «reuniones periódicas” con colectivos buscadores de personas desaparecidas, simple y sencillamente, no aportan nada relevante que permita el regreso de la tranquilidad y, al menos, la disminución de las desapariciones forzadas.
Desde un primer plano, podría ser un escenario favorable la disminución de 86.9% de asesinatos diarios a 48.8 crímenes en promedio cada día, lo cual, por supuesto, es una estadística que se presenta con bombo y platillo en el segundo piso de la Cuarta Transformación.
Del mismo modo, el reciente informe sobre la búsqueda de personas que expuso avances, retos y estrategias en lo que va de la administración de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO intenta ser magnificado por la 4T para dar la impresión de que se está brindado prioridad a ese grave problema que enfrente el país.
La estadística del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas indica el reporte de 394 mil 645 personas, de las cuales 262 mil 111 que representa el 62% han sido localizadas. De acuerdo al dato oficial de ese total 240 mil 211 fueron encontradas con vida y 21 mil 900 sin vida.
Salvo la importancia de la estadística, tampoco aporta nada relevante en beneficio de la sociedad que se anuncie por la misma vía que entre 2006 y 2026 la cifra de personas desaparecidas se contabilice en 130 mil 178. Tampoco, que del 36% no existan datos personales suficientes para una investigación; que del 31% se tiene actividades y registros después de su fecha de desaparición; y que del restante 33% no hay ninguna actividad hasta la fecha.
Asimismo, salvo el registro estadístico, ¿qué tiene de relevante el informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que el 78% de las personas desaparecidas en México son hombres de entre 30 y 59 años de edad, mientras que el 22% corresponde a mujeres de entre 18 y 29 años?
Desde ese ángulo, no es faltar a la objetividad cuestionar las reuniones tempraneras del gabinete de seguridad federal y en las entidades federativas, tomando en cuenta que, salvo la contabilidad de hechos violentos durante las últimas 24 horas, no se toman acciones orientadas a devolver la paz y tranquilidad que merece la sociedad azteca y que es responsabilidad de la autoridad constituida.
En la misma tesitura son cuestionables las reuniones de los colectivos de buscadores de personas desaparecidas con la Secretaría de Gobernación y con la oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde la perspectiva que no aportan ningún resultado tangible que regrese la tranquilidad a los familiares de las personas desaparecidas.
Por otra parte, cuando un colectivo buscador o alguna autoridad policial localiza un cuerpo o restos óseos de inmediato se inicia el protocolo correspondiente para la identificación y posterior entrega a sus familiares para los servicios fúnebres.
Cuando eso sucede, la Fiscalía General de la República a través del Ministerio Público a través de sus peritos analiza los restos con pruebas de ADN y se comparan con sus familiares y se analiza la información con la Comisión Nacional de Búsqueda para confirmar la identidad de la víctima, antes de informar oficialmente a los deudos.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCÓN:
I.-En vez de reuniones tempraneras del gabinete de seguridad y pláticas entre colectivos buscadores y la Secretaría de Gobernación, el gobierno de la 4T debiera implementar programas efectivos que arrojen resultados y no solo material para boletines informativos.
Y hasta la próxima.