El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
En el tablero de ajedrez del tercer piso de Palacio, donde las jugadas se miden con cronómetro y los afectos suelen ser determinantes, el nombre de SILVIA CASAS comienza a sonar con la insistencia de un despertador en la mañana.
La actual titular de la Secretaría de Bienestar Social (SEBIEN) saltó al radar, no solo como una apuesta que podría aterrizar en la alcaldía de Ciudad Victoria o, en una curul federal bajo el manto guindo de Morena.
Hay que decirlo con todas sus letras, SILVIA supo navegar en aguas donde otros, más colmilludos y ambiciosos, terminaron ahogados en su propia soberbia. Hasta hoy, la funcionaria presume un expediente limpio, sin esos pecados capitales que brotan como maleza en una dependencia donde la tentación del presupuesto es el pan de cada día.
A diferencia de sus antecesoras, SILVIA no arrastra esas cadenas de la Contraloría que quitan el sueño, a pesar de que tiene en sus manos la «caja de los deseos» del Gobierno Estatal, esa que reparte esperanza en forma de apoyos sociales.
Pero el poder marea y el dinero tiene la mala costumbre de corromper al más pintado. Para muestra, ahí está el botón de VERÓNICA AGUIRRE DE LOS SANTOS, a quien tuvieron que «renunciar» con guante de seda, dándole una salida de terciopelo al enviarla como alcaldesa a San Fernando.
Dicen los que viven allá, que ella sigue coleccionando yerros y desplantes contra el pueblo, como si el poder fuera una herencia y no un encargo.
Verónica se fue, pero dejó tras de sí el aroma azufrado de una investigación por aquel contrato turbio de 500 millones de pesos en despensas. Un negocio que olía a rancio desde el escritorio y que pretendían entregarle a un audaz dentista, socio de un gimnasio de Crossfit, quien de la noche a la mañana se despertó convertido en un «imponente empresario» de la logística alimentaria.
No fue lo único; en esa misma gestión, el desorden salpicó al Deporte y a la Cultura, dejando expedientes que hoy duermen el sueño de los justos en algún sótano polvoriento, esperando que el olvido y la impunidad sean su mejor abogado.
SILVIA CASAS parece ser hoy el «as bajo la manga» del Palacio para recuperar el brillo en la capital, pero hay un detalle técnico, SILVIA tiene que avanzar con estrategia y hacerlo en territorio.
Hoy por hoy, la secretaria camina por debajo de figuras que ya tienen su «kilometraje» recorrido, como el diputado PEPE BRAÑA o el secretario del Ayuntamiento, HUGO RESÉNDEZ SILVA, quienes conocen cada zona y cada seccional de la capital.
Si en las oficinas de Morena creen que las siglas ganan solas en Victoria, están comprando un boleto arriesgado, pues se necesita un candidato que no tenga marcada la sombra pestilente de la corrupción, el nepotismo o el enriquecimiento ilícito, uno que camine arropado por el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA y este en buenos términos con LALO GATTAS.
Si la idea es «soltar» a SILVIA, el reloj ya empezó a correr; debe bajar al fango, ensuciarse los zapatos en las colonias de la periferia y los ejidos olvidados; caminar la calle sin los pretextos de la oficina, ni presupuestos inflados por la burocracia. Necesita, la «señal de oro», pero también el sudor del territorio.
La política es una amante cruel que no perdona titubeos, es cierto el bando guindo lleva la ventaja para la legislatura y las alcaldías, pero no pueden pecar de ceguera voluntaria.
Ojo, el riesgo de postular perfiles endebles es real, más cuando se intenta reciclar a candidatos oscurecidos por la sombra de su ambición desmedida y su incompetencia.
Hay quienes, a pesar de sus pésimos desempeños, todavía creen que el pueblo les debe el favor. La putrefacción y la ineptitud son, históricamente, las peores compañeras de campaña; tarde o temprano, terminan por pasar factura.
Para que SILVIA CASAS logre consolidarse como una opción viable y no como una simple llamarada política, tiene que sacudir la casa propia. Limpiar el organigrama de la SEBIEN, verificar que los fantasmas de la administración pasada no hayan dejado manchas imborrables en la alfombra. Debe correr riesgos, aunque en el proceso tenga que romper estructuras desde adentro.
Por ahora, SILVIA goza del afecto y la confianza que emana del tercer piso, pero en la calle, el veredicto es otro y se escribe con suelas gastadas y en estos momentos alguien con el expediente limpio.
SILVIA, tendrá que avanzar con paso firme en territorio, porque en la política de Tamaulipas, el que no corre, vuela… y el que se queda, termina siendo espectador de su propia nube política.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos.
Contacto: