Palabras libres

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

La proximidad de la Semana Santa nos brinda el escenario perfecto para la reflexión; momentos esenciales para renovar el espíritu y retomar nuestras labores con la mejor energía.

En este espacio de introspección, es oportuno señalar que, en la importantísima actividad de la política, de nada sirve decirse humanista si los hechos desmienten las palabras en buena cantidad de servidores públicos. La codicia, la apropiación de los recursos públicos y la ambición de acceder al poder a cualquier costo, y aplicando la ley solo para los adversarios, son vicios que aún persisten y que siguen dañando lo humano, y deteniendo la marcha del país.

La política necesita una regeneración urgente de la mano de personas éticas y capaces. En la gestión pública, en todos los colores partidistas, urgen más perfiles comprometidos con el bien común y la justicia; líderes cuyos actos demuestren que su propósito es hacer crecer nuestra humanidad. Solo así, rescatándonos de la deshonestidad, del encono y la división, lograremos recuperarnos como personas y como sociedad.