Palabras Libres
Por Edgar Joel Yépez Ibarra
Mientras el dolor social persista, no dejemos de insistir en el cambio necesario. Sabemos que aún hay mucho camino por recorrer en seguridad, justicia y transparencia; y entendemos que el verdadero desafío no reside en las siglas de un partido, sino en la integridad de quienes eligen el servicio público. La política debe dejar de ser un espacio de beneficio personal, como muchos lamentablemente así la toman, para convertirse en el sano ejercicio del bien común.
Nuestras instituciones necesitan renovarse, oxigenarse y abrir las puertas a personas íntegras y preparadas, capaces de devolverle al ciudadano el optimismo a través de la honestidad.
Insistamos en que los espacios de decisión sean habitados por personas con valores éticos profundos, que comprendan el servicio como un acto noble a favor del prójimo. Necesitamos líderes con un sentido inquebrantable de la dignidad y el decoro, que cuiden el recurso público con el más alto honor.
Más allá de la cantidad de iniciativas que presenten legisladoras y legisladores, el mayor compromiso de quienes legislan debe ser la estricta vigilancia del tesoro público. Solo así construiremos el México que necesitamos: porque una patria bella y generosa no se construye con discursos, sino con la transparencia de nuestros actos y la paz de nuestra conciencia.