Por Agustin Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La transformación digital redefine la gestión pública, la
georreferenciación se consolida como una herramienta estratégica para los gobiernos
municipales, al permitir convertir datos dispersos en inteligencia operativa útil. Así lo sostuvo
Rigoberto Beltrán Sarabia, coordinador estatal del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), quien precisó que el verdadero valor de las nuevas tecnologías, incluida
la inteligencia artificial, radica en la calidad de la información que las alimenta.
Durante una entrevista, el funcionario enfatizó que existe una percepción errónea sobre el
papel de la inteligencia artificial en la administración pública. Lejos de sustituir la labor
humana, explicó, su función es complementar y potenciar las capacidades analíticas de los
equipos técnicos. “Cuando uno empieza a escuchar y no conoce, piensa que la inteligencia
artificial va a reemplazar todo. Pero cuando la utilizas, te das cuenta de que es una
herramienta que trabaja con grandes bases de información y genera datos con cierto
razonamiento lógico”, señaló.
No obstante, Beltrán Sarabia fue enfático en precisar que la utilidad de estas tecnologías
depende enteramente de la disponibilidad de datos confiables. “Al final, lo que se requiere
es el dato, y el dato siempre lo vamos a tener que producir. Si no, la inteligencia artificial no
puede trabajar”, afirmó, dejando claro que la generación de información sigue siendo una
responsabilidad esencial del Estado.
En ese sentido, destacó el caso del municipio de Altamira, donde acaba de implementar un
sistema de información georreferenciada que integra la base de datos del INEGI con
información local proporcionada por el propio ayuntamiento. Este esfuerzo, explicó, permite
realizar análisis más completos y precisos para la planeación de proyectos públicos.
“Es el primer sistema que hemos cerrado este año, pero ya tenemos experiencias similares
en otros municipios y dependencias. Lo que hacemos es poner a disposición nuestra
plataforma de información geográfica, que contiene múltiples capas de datos, para que las
autoridades la complementen con su propia información. Así, los análisis que se realicen
sobre cualquier proyecto serán mucho más robustos”, explicó.
El modelo impulsado por el INEGI parte de la acción colaborativa. Más que imponer
soluciones, la institución promueve el uso de sus herramientas entre los gobiernos locales,
acompañándolos en el desarrollo de sistemas adaptados a sus necesidades específicas. En
la zona conurbada del sur de Tamaulipas, esta labor de vinculación se realiza a través de
personal especializado, mientras que a nivel estatal se articula mediante un comité de
información estadística y geográfica.
“Estamos trabajando con los municipios en la promoción de estas herramientas.
Recientemente autorizamos mesas y grupos de trabajo dentro del comité estatal, donde

invitaremos a dependencias del gobierno estatal y municipal para ofrecer toda esta
información y capacidades técnicas”, detalló.
Uno de los puntos clave de la entrevista fue la comparación entre el Mapa Digital de México
y plataformas comerciales como Google Maps. Aunque a primera vista podrían parecer
herramientas similares, Beltrán Sarabia aclaró que existen diferencias sustanciales en su
enfoque y aplicación.
“Google Maps utiliza información del INEGI. Nuestra información es pública y hay acuerdos
para su uso. Por eso, más que competir, son herramientas complementarias”, indicó. Sin
embargo, puntualizó que la principal ventaja del sistema institucional radica en su capacidad
de personalización y en su enfoque en lo público.
“La diferencia es que aquí se está institucionalizando la georreferenciación. Por ejemplo,
hay puntos como paraderos o dependencias específicas que no aparecen en Google Maps,
pero que sí pueden integrarse en esta plataforma desarrollada por el municipio. Eso la
vuelve más útil para la gestión local”, explicó.
El sistema implementado en Altamira permite al gobierno municipal alimentar
continuamente la plataforma, agregando capas de información conforme a sus necesidades.
Esto incluye desde servicios públicos hasta infraestructura urbana y dependencias
administrativas, lo que amplía significativamente su utilidad para la toma de decisiones.
“Ellos tienen el control de la herramienta. La pueden actualizar cuando lo consideren
necesario y añadir tantas capas de información como requieran. Si integran elementos que
no están en otras plataformas, el sistema se vuelve más robusto y más útil para el
municipio”, señaló.
Para el coordinador estatal del INEGI, el reto no es tecnológico, sino cultural e institucional:
lograr que los gobiernos locales adopten una visión basada en datos y utilicen estas
herramientas de manera sistemática. En ese sentido, insistió en que los datos por sí solos
carecen de valor si no se traducen en información procesada.
“Los datos no son nada si no se convierten en información. Y la información es la base para
tomar decisiones”, concluyó.