LOS HECHOS
POR José Inés Figueroa Vitela
Dice el dicho que “cada uno habla de la feria, de acuerdo a como le va en ella” y en esta feria
sexenial 2022-2028, llamada de la transformación, a los tamaulipecos en general nos ha ido
bien.
Lo que es más, existe la plena conciencia de que nos irá mejor.
Brincada la mitad del ejercicio, a la mitad del primer año del segundo trienio, en este punto de
reflexión que es la comparecencia del Gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA ante su
pueblo, motivo de la presentación de su Cuarto Informe de Gobierno, las cuentas resultan
elocuentes.
Entre los números interminables de inversiones públicas y privadas, acciones de infraestructura
para el desarrollo, programas de apoyos sociales y a la producción, lo que brota es el renovado
estado de bienestar que escalamos en un solo frente como sociedad.
Lo que sale de tener una infraestructura con mantenimiento preventivo, correctivo y
renovándose, de tener nuevas calles pavimentadas, carreteras más amplias, nuevos puertos
terrestres y marítimos en la costa, la frontera y tierra adentro, representan plataformas del
lanzamiento al futuro, empleos y derrama económica en el aquí y ahora para todos.
Lo que todo mundo deseamos: estar bien y confiar en que nuestros hijos y nietos -quienes los
tenemos- podrán con su preparación y esfuerzo, acceder a una vida sin mayores
contratiempos.
Eso que en su ausencia, en el pasado reciente, significó el negar la oportunidad de construir
proyectos de vida dignos a toda una generación, remitida a la ignominia de la depauperación, la
mendicidad, la delincuencia, la muerte y el dolor eterno para sus deudos.
O que digan esos que todavía medran con la nostalgia del pasado tortuoso, ¿cuál fue la obra
emblemática de los últimos dos sexenios que significaron el fin del viejo sistema llamado
PRIAN en Tamaulipas?
¿En qué frente de los haberes públicos no se deterioró lo recibido hasta entregarlo destruido al
relevo?; ¿cuántas familias salieron de la pobreza fuera de las suyas en el tiempo que
usurparon el gobierno?
De esto último se trata el objetivo final del oficio público: rescatar a los sectores más
desprotegidos del abandono y el atraso, que es precisamente donde el actual gobierno estatal
ha mostrado sus más sentidas cifras de logros sin minimizar alguna de ellas.
Por eso hoy las fuerzas vivas del Estado, los empresarios, el sector social, los grupos
religiosos, la milicia, los alcaldes, los legisladores, los líderes de opinión que se mueven en las
agrupaciones políticas y de los medios, por supuesto, caminan destino del Polyforum Rodolfo
Torre Cantú en Victoria capital.
Pasado el mediodía va a darse el mensaje del recuento anual institucionalizando por mandado
jurídico.
AMÉRICO VILLARREAL ANAYA nos convidó para compartir el repaso y la reflexión; a ese
llamado del líder fuerte, valiente y decidido que por tres años y medio ha sabido rescatar a
Tamaulipas y reencausarle a un futuro promisorio, no admite regateos.
“Obras son amores, no buenas razones”, reza el refranero.
En este día, veremos que las buenas razones acompañan los esfuerzos materializados en
pavimentos, tuberías, puentes, túneles, unidades de transporte, rutas, becas, bonos,
despensas, alimentos calientes, refugios para víctimas de violencia, niños y ancianos
desvalidos.
Porque también cuenta y cuenta mucho, donde palpita el amor hecho acción del poder por
quienes más lo necesitan, todo lo demás, en esos campo amables del oficio público, es lo de
menos.
Vamos a escucharlo en este IV Informe de Gobierno.
Después, otra vez, veremos y diremos.
Decía el gordo SANCHO, en la generosa prosa del inmortal CERVANTES, al ingenioso hidalgo
de sus andares, que cuando los perros ladran, es signo del avance que se va logrando.
El estruendo del galope, hace tiempo acalló a los perros, famélicos, afónicos, desahuciados,
cuyo paso cansino y despistado, solo les permite ver de lejos la polvareda de quienes hace
mucho los dejaron.