Cabeza de Vaca ya se fue… y no va a regresar. Más que extraditado.
Por: Luis Enrique Arreola Vidal.
La guerra ya no se esconde.
Este fin de semana aparecieron colgadas en varios puentes de la Ciudad de México unas lonas con una frase que no necesita interpretación:
“CAERÁN LOS DEL HUACHICOL ELECTORAL”.
Con rostros de los hermanos Francisco e Ismael García Cabeza de Vaca.
Con siglas.
Con mensaje directo.
No es casualidad.
Es ruptura.
Es una reingeniería natural dentro del PAN; el partido necesita hacer lo que está haciendo: abrirse a la ciudadanía. El PAN se está convirtiendo en el único partido que le puede competir a Morena.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó, por unanimidad, el amparo que protegía a Francisco García Cabeza de Vaca contra la orden de captura por delincuencia organizada y lavado de dinero.
Se acabó el paraguas.
La Corte fue clara:
para ordenar una aprehensión no se necesitan pruebas plenas… basta con datos suficientes.
Traducción política:
El escenario legal se cerró.
Cabeza de Vaca ya se fue.
Y no va a regresar.
No porque no quiera.
Sino porque no puede.
El ejercicio de la política lleva consigo un desgaste. Y cuando dejas de manejar el presupuesto público, el liderazgo se va… lo que queda es la disputa por los restos del poder.
EL VERDADERO FONDO: LA DIRIGENCIA DEL CDE.
Lo que estamos viendo no es justicia.
Es guerra interna.
El PAN en Tamaulipas entró en fase de reconfiguración: movimiento de grupos que se están alineando con Gloria Garza y César “Truko” Verástegui.
Las mantas no son denuncia.
Son mensaje entre facciones.
Esto no es un escándalo.
Es una transición natural.