El Patinadero

Juan Antonio Montoya Báez

Hay dos municipios en Tamaulipas que empiezan con «M» y hoy compiten por ver quién cae más bajo. Lo que debió ser un despegue hacia la prosperidad se convirtió en un aterrizaje forzoso en el fango de la incompetencia.

En Madero, la decepción tiene nombre: ERASMO GONZÁLEZ ROBLEDO. Llegó precedido por una fama de operador financiero de altos vuelos; después de presidir la poderosa Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados, se esperaba que «arrancará la capitanía del sur».

Sin embargo, su paso por San Lázaro parece haber sido un simple ejercicio de caligrafía: firmaba lo que le ponían enfrente mientras otros hacían la chamba.

Hoy, el «alcalde aspirante a gobernador» se diluyó en una administración secuestrada. ERASMO entregó las llaves de la ciudad a sus «amigos», permitió que el tesorero, TEODORO CANTÚ, se convierta en el verdadero amo de las finanzas y los giros negros.

El desfondo económico es tan evidente que la Auditoría Superior del Estado ya se instaló en la alcaldía para revisar el desorden de un tesorero que, más que administrador, actúa como un adorador del dinero ajeno.

Entre el desplazamiento de colaboradores honestos y los manejos turbios, en Madero el pueblo ya no le llama ERASMO; le gritan “ERASNO” por la terquedad de dejarse engañar —o ser cómplice— de quienes saquean el presupuesto.

Pero en la frontera, BETO GRANADOS le disputa el título de la infamia. El alcalde de Matamoros, el «hombre de la visa perdida», logró algo histórico: ser borrado del mapa de las 150 ciudades más importantes del país por la encuesta de Mitofsky.

BETO no solo le falló a su pueblo, lo traicionó. Bajo su mando, Matamoros es una ciudad entregada al castigo, con un comercio asfixiado por presiones fiscales y una ola de extorsiones que ha provocado el cierre masivo de negocios.

Mientras «Erasno» se hunde en el sur por su amateurismo y su gabinete de voraces, BETO GRANADOS se consolida en el norte como un profesional del fracaso.

Ambos se desviven por la corona del peor alcalde de Tamaulipas: hoy gana el matamorense por su cinismo, pero el maderense le pisa los talones con su incapacidad para controlar a su propia jauría.

En este duelo de ineptos, los únicos que pierden son los ciudadanos que, ingenuamente, creyeron en las promesas de dos vendedores de espejos que hoy solo reflejan su propia decadencia.

Tenían todo para avanzar políticamente, contaban con las herramientas para desarrollar sus municipios, se dejaron llevar por la ambición, entregaron sus municipios y comercios, permiten las mentiras y lisonjas de sus colaboradores, quienes los visten de éxito, aunque en realidad exhiban sus miserias ante los votantes.

Ambos quieren la reelección, ya veremos si tienen la capacidad de recomponer el camino, recobrar la confianza ciudadana, pues, aunque tenían todo para avanzar, hicieron todo para perder.

En la ciudad de México, el Rector de la UAT, DÁMASO ANAYA ALVARADO participó en la firma de convenio con la Secretaría de Educación Pública  mediante el cual veinte instituciones de educación superior de todo el país se incorporan al programa “Abrazo Universitario al Bachillerato Nacional”.

La ceremonia, celebrada en la Ciudad de México, estuvo presidida por el secretario de Educación, Mario Delgado Carrillo.

El Rector DÁMASO el compromiso de la UAT para contribuir a consolidar un sistema de bachillerato nacional de alta calidad con pertinencia social, atendiendo uno de los objetivos principales de esta iniciativa, en la cual las universidades públicas serán las instancias que avalen y certifiquen la calidad y pertinencia de los programas educativos, así como asegurar una mejor preparación de los estudiantes y facilitar su tránsito hacia la educación superior.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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