La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
Se consumó la fractura de la coalición MORENA-Verde y PT. La causa: el rechazo a la reforma electoral propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Uno y otro partido justifican su oposición con su presunta cercanía al proyecto presidencial y que no hay motivos para la ruptura a pesar de su ausencia de principios y defensa a ultranza de sus privilegios.
A juicio del PT y el Verde, no hay motivos para debilitar la coalición.
Dicen apoyar a la presidenta, pero echaron atrás una de las propuestas de campaña de Sheinbaum.
Esa conducta no rompe con la coalición; lesiona algo más importante en una alianza de larga data: la confianza.
¿Pueden la presidenta o los órganos de autoridad de MORENA, dar la espalda a sus coligados cuando ellos esconden aviesamente un arma en sus bolsillos?
En Tamaulipas, llegó el ramalazo.
Tres diputados del PV: Toño Braña de Victoria; la Borrega López de Matamoros y Carlos Cantú Rosas de Nuevo Laredo, se sumaron a la idea presidencial y se pronunciaron a favor de la reforma.
La senadora Maky Ortiz Domínguez también se escabulló del lodazal en que cayó el Verde e hizo pública su postura en acuerdo a la reforma electoral.
En términos reales, eso es una ruptura; es la fragmentación de una sólida estructura política que presumía el verde. Cuatro elementos que consideraba en sus filas, prácticamente se distanciaron de la estrategia general de su partido.
Los que repudiaron la reforma Sheinbaum, no tendrán sepulcro digno -dice el poeta Hugo Ramos, de los traidores-. Al menos en MORENA, cancelaron su futuro.
El senador José Ramón Gómez Leal también mostró su lado conservador: envió a su diputada Olga Juliana Elizondo Guerra a hacerle fuchi a la reforma. Sin pudor, se incorporó al núcleo derechista en el Poder legislativo.
La segunda diputada de JR, Claudia Hernández fue instruida para no romper con la IV T y su Segundo Piso: se alineó con los morenistas; por una razón mercantil: no demoler sus posibilidades de ser alcaldesa de Reynosa en el 2027.
Como se ve: el Príncipe del guachicol, se cree listo y juega en dos bandas; en las filas de la derecha -con Olga Juliana- y en el bando progresista, con Claudia.
¡Qué inteligencia de muchacho!
Haciendo números el distanciamiento de facto de PT y PV, impacta sobremanera en el escenario regional: rompe las espinas vertebrales de sus estructuras políticas, que parecían extensas y les hacían manejar números sonrientes en cuando a votantes se refiere.
(La legisladora por Río Bravo, también defeccionó de la corriente progresista. Con una mentalidad más bien panista, regresó a sus orígenes: el PRIAN. Ya no será lo que fue, en un PV con grados de atomización que lo achican).
Esa equivocación histórica, les cobrará caro muy pronto.