CUADRANTE POLITICO—–POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO—
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La oposición Verde y petista se enfrenta al momento más crítico de su vida política. No es la Presidenta Sheinbaum la que está en apuros, sino ellos, pues con la fuerza de su mayoría simple, MORENA tiene suficiente músculo para aprobar leyes secundarias, y modificar el procedimiento de las diputaciones plurinominales.
De una o de otra manera, la eliminación de las privilegiadas listas parasitarias de los aliados y de la partidocracia prianista, se encaminan a chupar faros. Pero lo más interesante vendrá después, cuando las siglas mezquinas y rebeldes sientan la orfandad del poder, y un inminente voto de castigo en las urnas electorales.
Pésele a quien le pese, la realidad camaral del país, se perfila ya hacia escenarios de cambio. La pequeña puerta por donde la marca guinda y el liderazgo presidencial lograrán entrar a la fortaleza pluri y modificarla de una vez por todas, se llama Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Por ese resquicio , el claudismo abatirá políticamente la guarida de 200 escaños del amiguismo y del compadrazgo. Las listas consideradas como la médula de las prerrogativas y las prebendas. Ciertamente, no los desaparecerán, pero los obligarán a hacer un poco de talacha partidista, a que vean al pueblo a los ojos. Que se ganen su espacio legislativo, con sudor territorial. Que dejen sus cómodas poltronas, y sus alfombradas y fastuosas oficinas ejecutivas.
Me parece justo que cien de los 200 lugares en la cámara baja, sean asignados a los “mejores perdedores”. La gente que se quedó en el camino, pero dio la batalla y luchó en buena lid, en la llanura democrática.
Los otros cien serán electos, mediante las listas de su respectiva circunscripción. Pero no habrá regalos, no les será gratuito como antaño. Al contrario, sus nombres aparecerán en la boleta, y el pueblo decidirá con su voto directo, la suerte de cada uno de ellos. Imagínese a los potentados de la rancia nobleza pluri, expuestos al escrutinio de la mirada ciudadana y electoral.
Este y no otro es el nuevo escenario de la democracia en México, estas son las reglas emergentes, cuyo propósito central es el de desmantelar el viejo sistema discrecional de asignaciones y repartos cupulares, al antojo y conveniencia de sus actores políticos.
Ahora bien, retomando el asunto de las ganancias y de las pérdidas para el Verde y el PT, y en función de que se están oponiendo a una reforma altamente sensible en materia de respaldo ciudadano, la pregunta es: ¿habrá consecuencias?
Los Verdes y el PT están enseñando el cobre, y acaban de darle la espalda a una ciudadanía harta de mantener con sus impuestos a una clase política improductiva y sin compromisos con el pueblo.
En un descuido les puede salir más caro el caldo que las albóndigas. Es decir, mantener los privilegios del financiamiento y de las pluris bajo el padrinazgo elitista de las dirigencias, podría ser menos costoso que el rechazo que les pueden infligir en las urnas.
Porque, independientemente de como vaya a desembocar el tema de la reforma electoral, los aliados ambiciosos y oportunistas, ya no se podrán quitar la etiqueta de traidores.
Bajo estos complejos y amenazantes escenarios, creen ustedes que el Partido Verde alcance su meta de un millón de votos en la elección del 2027?
¿Y que decir de los argumentos del PT? ¿Logrará preservar esa “representación de las minorías” que tanto invoca?
Y es que, lo que acaban de hacer los Verdes y los PT, no es cualquier agravio. Hicieron trastabillar la estrategia presidencial en el tema de la reforma electoral.
Aun así, no creemos que MORENA les retire su amistad en las urnas del 2027, pero la relación entre ellos, ya no será la misma. Y es seguro que sus principales figuras nacionales, ya no tendrán acceso fácilmente a los favores y demás concesiones, identificados como el maná de Palacio Nacional.
Todo ello sin contar de que en casos específicos como la elección de San Luis Potosí, la mega estructura asistencialista de MORENA se apresta a desmantelar en las urnas un distinguido santuario del nepotismo.
Y de paso, cocinar un “Pollo” a la griega.