#DESDELAFRONTERA
POR #PEDRONATIVIDAD
Ahora sí que los constructores de Nuevo Laredo andan contentos. Y no es para menos. Cuando el sector de la construcción sonríe, es señal de que la ciudad se está moviendo, que hay inversión y que el dinero empieza a circular como sangre fresca por las venas de la economía local.
La razón tiene nombre y cifra, el Plan de Obra Pública 2026, aprobado recientemente, que contempla una inversión histórica cercana a los mil 300 millones de pesos. Una bolsa que, bien aplicada, no solo levanta calles, escuelas o drenajes, sino que también levanta empleos, negocios y expectativas.
La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal vuelve a poner sobre la mesa algo que en política municipal no siempre ocurre, obra pública con visión de ciudad. No se trata de parches ni de ocurrencias, sino de un programa que toca prácticamente todos los frentes que una ciudad en crecimiento necesita, educación, salud, drenaje pluvial, agua potable, espacios públicos y, por supuesto, vialidades.
El presidente de la Asociación de Constructores de Nuevo Laredo, el ingeniero Ezequiel Estrada Mercado, lo dijo sin rodeos, la obra pública es el motor de la economía local. Y tiene razón. Cada obra arranca con planos, pero termina moviendo cemento, acero, camiones, proveedores, trabajadores y familias que dependen de ese engranaje.
Pero hay un detalle que merece subrayarse con tinta roja.
Más del 95 por ciento de las empresas que realizan obra pública en Nuevo Laredo son locales.
Eso significa que el dinero no se fuga, no se va a otros estados ni a grandes corporativos que llegan, cobran y desaparecen. Aquí el recurso se queda en casa, en manos de constructores neolaredenses que pagan nómina aquí, compran materiales aquí y generan empleo aquí.
Ese dato, reconocido por Gabriel de Jesús Jiménez Centeno, representante de la CMIC en Nuevo Laredo, no es menor. Es una decisión política y administrativa que fortalece la economía de la ciudad. En pocas palabras, la obra se construye aquí y la riqueza también se queda aquí.
Por su parte, la presidenta del Colegio de Ingenieros Civiles de Nuevo Laredo, Luisa Angélica Mora Campos, pone el dedo en otro punto clave, la movilidad urbana. Nuevo Laredo crece, el parque vehicular aumenta y las principales arterias empiezan a resentir la presión. Las nuevas vialidades y desfogues vehiculares no son un lujo, son una necesidad para evitar que la ciudad termine atrapada en su propio tráfico.
Y si alguien duda de la importancia de este plan, basta recordar una realidad que define a Nuevo Laredo, es la aduana número uno de Latinoamérica. Por sus puentes y carreteras pasa una buena parte del comercio internacional entre México y Estados Unidos. Una ciudad con ese peso económico no puede darse el lujo de quedarse con infraestructura de ayer.
Por eso, cuando se habla de mil 332 millones 555 mil 982 pesos en obra pública, no se habla solo de concreto y maquinaria. Se habla de planeación, desarrollo urbano y competitividad.
MORENA MUEVE EL 2027
En Morena ya decidieron que el reloj electoral empiece a correr desde ahora. La maquinaria guinda encendió motores este fin de semana al aprobar el calendario y las reglas para seleccionar a sus candidaturas rumbo al proceso electoral de 2027.
Y no se trata de un proceso menor. En ese año estarán en juego 17 gubernaturas, pero también miles de cargos en todo el país. Entre ellos, Tamaulipas, donde se renovarán los 43 ayuntamientos, además de diputaciones locales y federales. Dicho de otra manera, el tablero político del estado se volverá a sacudir de pies a cabeza.
La decisión se tomó durante la sesión del Consejo Nacional de Morena en la Ciudad de México, donde la dirigencia presentó la ruta que seguirá el partido para elegir a quienes, primero, serán llamados “coordinadores de la Defensa de la Transformación” y después, en el momento electoral, candidatos oficiales.
El calendario ya está marcado con tinta guinda.
El 22 de junio iniciará la primera gran etapa con la selección de las coordinaciones estatales en las 17 entidades donde habrá elección de gobernador. Posteriormente vendrán otras fases dentro de la estructura territorial del partido, el 3 de agosto se definirán las coordinaciones distritales federales, el 21 de septiembre las coordinaciones municipales, y el 8 de noviembre las coordinaciones distritales locales.
Traducido al idioma de la grilla, el proceso interno arrancará en verano y para noviembre ya habrá señales claras de quiénes llevan ventaja rumbo al 2027.
Morena, además, ratificó su fórmula favorita para elegir perfiles, las encuestas. Un método que ya se volvió marca registrada del partido y que, aunque a algunos les incomoda, sigue siendo el instrumento con el que definen quién tiene mayor reconocimiento y aceptación entre la ciudadanía.
El procedimiento incluye cuatro pasos, convocatoria, filtro, encuestas y selección. Si en una posición se registran más de seis aspirantes, primero habrá un sondeo preliminar para reducir la lista. Después vendrá la encuesta definitiva que medirá atributos como honestidad, cercanía con la gente, conocimiento y trabajo territorial.
En otras palabras, no basta con levantar la mano… hay que tener estructura, presencia y nombre en la calle.
Pero junto al calendario también llegaron las reglas, y aquí es donde más de uno tendrá que pisar el freno.
Morena prohibió expresamente espectaculares, campañas disfrazadas, uso de recursos públicos, entrega de dádivas, eventos masivos ostentosos o guerra sucia en redes sociales. Tampoco se permitirán noticias falsas, ataques entre aspirantes ni campañas de linchamiento digital.
La instrucción es clara, quien quiera competir deberá hacerlo con disciplina partidista y dentro de la ley… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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