La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

El caso de la delegación de delegaciones -Bienestar federal- se complicó. El titular de esa importante rama operativa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tomó ribetes ásperos y de múltiples aristas.
Las fuerzas locales -principalmente que operan desde el DIF Tamaulipas y Bienestar Coahuila- impulsaban a María de Lourdes Puente Vizcarra; se enfrentaron a una pared que no evaluaron: el convulso escenario local -temporada de elecciones en la entidad- y el turbulento paisaje político nacional: la ríspida contienda por la reforma electoral en el Congreso de la Unión.
¿Para qué cambiar camino por vereda en una época de elecciones?
¿Por qué generar un problema en donde hay relativa paz social?
¿Es conveniente mover el avispero en un momento en que la prioridad nacional es el proyecto de la IV T y su Segundo Piso?
En otros tiempos habría sido relativamente sencillo; ahora no.
La ansiedad de los vectores locales se sobrepuso al sentido común.
Luis Lauro Reyes Rodríguez, no es un tipo vulnerable. Ha servido, se sabe, con más aciertos que desaciertos, a la presidenta Sheinbaum Pardo y al gobernador Américo Villarreal Anaya. Su trabajo, le ha permitido intercambiar opiniones con la titular del Ejecutivo federal casi una docena de veces desde que asumieron sus cargos.
En la CDMX, en reuniones con la secretaria del Bienestar, en tragedias como los huracanes en Guerrero, Luis Lauro sobresalió; encabezó personalmente un contingente de trabajadores de la delegación Tamaulipas, para auxiliar a compatriotas en desgracia.
Se sabe que fue llamado a la sede de la Secretaría del Bienestar por la titular Ariadna Montiel Reyes, donde se le notificó la instrucción de concentrase en sus labores en la delegación a su cargo.
Por el momento no hay cambios.
Probablemente más adelante.
Los intentos de removerlo sólo son especulaciones.
Hasta ahora.
Seguramente también contribuyó el bajo perfil del reemplazo: Puente Vizcarra, desconoce a fondo, cómo la instrumentación de las políticas de la federación; es probable que el diagnóstico sea certero: ella ha operado las políticas de beneficencia del DIF, que están muy lejanas de la complejidad de lo que implica la responsabilidad de los programas de la política social del régimen.
¿Podría manejar la dispersión de beneficios a los más de un millón 200 mil beneficiarios tamaulipecos, cuando en el DIF ha sido la responsable de atender un padrón de menos de 100 mil paisanos?
Alguien embarcó a la administración estatal, a cometer un penoso desliz.