Cd. Victoria, Tam.- En su conferencia de este jueves, la doctora SHEINBAUM minimizó las diferencias surgidas entre MORENA y sus satélites, al negar que hubiera “traición” en las posturas de verdes y petistas, añadiendo, con naturalidad, que solo son «puntos de vista distintos».

Su mensaje es “posibilista” solo en apariencia. Trasluce un enfoque pragmático, permite que asome la opción del gradualismo y parece privilegiar lo concreto, frente a cambios mayores que pudieran general resistencia.

Estaría abierta a los acuerdos con una visión flexible y la posibilidad de ceder en algunos puntos para avanzar en otros, en aras de la gobernabilidad, reconociendo que los aliados tienen sus propias agendas. Con lo cual evitaría escalar el conflicto con PVEM y PT.

-“La reforma es una propuesta para el país”, dijo, que busca “fortalecer la democracia”, lo cual incluye “la reducción de fondos públicos a partidos y un nuevo método para elegir a legisladores plurinominales.”

Conciliatorio su punto de vista, con la serenidad que le conocemos, templado el ánimo, pero también con observaciones sutiles y muy agudas.

DESTACAN DOS

(1) Cuando dice que la reforma “no busca eliminar la representación proporcional” sino “fortalecer la representación de las minorías” y (ojo) “reducir la selección de candidatos por élites partidistas.”

Al buen entendedor, asoma la voluntad de reducir la capacidad de las cúpulas partidistas para designar por dedazo a sus representantes. Por lo general, los propios dirigentes, o sus cónyuges, hermanos, compadres, lo cual (por cierto) ocurre también en MORENA.

(2) Y luego cuando mencionó la preparación de un “Plan B” para impulsar sus cambios en caso de que la iniciativa fuera rechazada, toda o en partes. Su decisión se mantiene firme.

No parece preocuparle la ruptura pues ya tendría contemplada una estrategia para amortiguar los efectos del divorcio. Un “Plan B” del que no ofrece detalles, supondría la voluntad de sacar adelante las reformas constitucionales esenciales y luego resanar las partes del proyecto que hayan sido rechazadas mediante ajustes en las leyes secundarias que no requieren mayoría calificada.

CLAUDIA está lista para sacar adelante su plan, con o sin aliados. De aquí la percepción de que su estrategia, aunque se observe “posibilista”, en el fondo va por todo.

DESENCUENTROS

Sin entrar mucho en detalles, la bronca de MORENA con sus satélites se ubica hoy en dos frentes:

(1) El desacuerdo por el traspaso de cargos electivos entre parientes directos, lo cual incomoda al PT en Zacatecas y al PVEM en San Luis.

(2) El nuevo reparto de butacas plurinominales, en extremo restrictivo para los minipartidos. De hecho, los ubica muy cercanos a la pérdida de registro en el plano federal. Anemia de votos y cargos que en el corto plazo se reflejaría en lo local.

Una opción sería vampirizarlos de sus cuadros principales. El bautizo guinda que AMLO aplicó con notable éxito en operadores y líderes del PRD, el PRI y el PAN. Para después coptar a gobernadores salientes (del tricolor, sobre todo) haciéndolos embajadores, a cambio de ceder su silla a candidatos de MORENA.

Fagocitarlos es la palabra elegante que de tiempo en tiempo se pone de moda entre académicos cuando se habla de fusiones asimétricas donde la entidad mayor parece devorar a sus socios menores.

Si esto fue posible en partidos con capital político importante (PAN, PRI, PRD), en los satélites sería más fácil. Recordando el cuento de los tres cochinitos, habría algunas mudanzas a la casa más grande, como medida de supervivencia.

CASOS PREVIOS

¿Pasará esto con PT y PVEM?… De manera parcial, en efecto. Respondiendo a la disyuntiva planteada en el título de esta columna (“Aliados, romper o devorarlos”) caben las dos opciones. Resultado mixto, entre heridos y maiceados.

Reingeniería organizacional donde los pequeños pierden su identidad para convertirse en corrientes internas que gradualmente se van disolviendo en la mezcla general hasta desaparecer. A cambio, sus cuadros importantes obtendrían algunos cargos, pero ya con chaleco guinda.

Aceptarían el bíblico plato de lentejas por tres años más (sin reelección, ojo) mientras sus viejos membretes languidecen hasta extinguirse, como ocurrió en las últimas décadas con el PARM, PPS, PDM, PRT, PST, FCRN y PANAL entre tantos más.

Lo cual tampoco es nuevo. El partido en el poder, MORENA, se formó de sucesivas fusiones entre proyectos de diferente tamaño que a partir del PC fundaron primero el PSUM, el cual se uniría al PMT para dar vida al PMS. Cimiento este último de una nueva amalgama con la Corriente Democrática del PRI para crear el PRD. El Sol Azteca, de donde nace MORENA.

Medio siglo atrás, el primer partido tricolor (el PNR, de CALLES) se construye sumando a docenas de membretes nacionales y regionales, surgidos al calor de la lucha revolucionaria. Lo demás fue historia, el PNR sería renombrado por LÁZARO CÁRDENAS como PRM y con MIGUEL ALEMÁN se convierte en PRI.

La experiencia histórica nos indica que, tarde o temprano, el pez más gordo se come a sus compañeros de ruta. En política, lo que parece una concesión puede ser parte de un plan más amplio.

BUZÓN: [email protected]

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