#DESDELAFRONTERA
POR #PEDRONATIVIDAD
Los morenistas de Tamaulipas salieron a celebrar, y el festejo fue porque, al final, sí sirvieron las más de cien mil firmas que recolectaron exigiendo justicia para el estado. Aquella movilización que muchos desestimaron como un acto simbólico, hoy es presumida por la militancia como un empujón político y social que terminó encontrando eco en la máxima instancia judicial del país.
La resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el amparo en revisión 435/2025 cayó como una bomba política en Tamaulipas, por unanimidad, la justicia federal no ampara ni protege a Francisco Cabeza de Vaca. Con ello, la orden de captura se mantiene vigente y la suspensión que le daba oxígeno jurídico quedó sin efecto inmediato.
En el cuartel morenista la lectura es simple y contundente, la presión social funcionó. Las firmas, las marchas, los posicionamientos y la narrativa insistente de “justicia sin privilegios” hoy son presentadas como un factor que ayudó a mantener vivo un caso que parecía en pausa eterna. Por eso no sorprendió ver a la militancia en cabeceras municipales como Nuevo Laredo, Matamoros, Tampico y Ciudad Victoria, festejando, con un tono que mezclaba celebración y expectativa.
Y es que dentro de Morena se frotan las manos. No sólo por el fallo judicial, sino por lo que políticamente representa. Durante años, el discurso fue claro, que se investigaran los presuntos abusos de poder, que no hubiera impunidad y que la ley se aplicara sin excepciones. Hoy sienten que ese clamor ciudadano, respaldado por miles de firmas, encontró una respuesta institucional.
La presidenta estatal del partido, María Guadalupe Gómez Núñez, celebró la determinación y subrayó que se trata de un momento de alto impacto para la vida pública de Tamaulipas y del país. Desde su óptica, el mensaje del máximo tribunal es directo, el Estado de Derecho no se negocia y la transformación no convive con la impunidad.
La líder destaca que ahora el siguiente capítulo recae en la Fiscalía General de la República, que deberá solicitar la emisión o reactivación de la ficha roja ante Interpol e iniciar los trámites ante el gobierno de Estados Unidos para una posible detención con fines de extradición. Es decir, el asunto deja el terreno del debate político y entra de lleno en la fase operativa de la justicia.
PROGRESO EN EL PROGRESO
En el poniente de la ciudad, en la colonia El Progreso, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal decidió concentrar reflectores, botas y presupuesto. No fue una visita protocolaria. Fueron dos movimientos en el mismo tablero y en el mismo territorio, infraestructura y organización social, cemento y ciudadanía.
Primero, la escuela.
Con una inversión histórica de 36 millones 824 mil 577 pesos con 65 centavos, la presidenta municipal supervisó los avances de la primaria en El Progreso. Doce aulas totalmente equipadas, rehabilitación integral del plantel, cisterna, red sanitaria de 4 pulgadas, red de agua potable, subestación eléctrica, árboles de sombra y cerca perimetral con malla ciclónica.
No es menor. En el discurso político, la educación suele ser promesa. Aquí hay estructura, cableado, concreto y sombra futura. La apuesta es clara, dignificar el espacio donde comienza la formación de la niñez del poniente.
Pero la jornada no terminó entre ladrillos.
Horas después, en la misma colonia El Progreso, la alcaldesa tomó protesta al Consejo Social de Participación. Mismo territorio, distinto mensaje, si el gobierno construye aulas, la comunidad construye organización.
Ante vecinas y vecinos, agradeció la participación de liderazgos femeninos provenientes de Valles de Anáhuac, Colorines, Nuevo Progreso, Ejido El Progreso y Reservas Territoriales. El énfasis fue claro, la transformación no se decreta desde el escritorio, se arma en la banqueta.
La frase fue directa, lo que aquí se acuerda, se cumple. Y dejó dos compromisos sobre la mesa, atender cada inquietud con respeto absoluto y respaldar con el peso del gobierno municipal las iniciativas vecinales.
Hay lectura política en esta doble agenda en El Progreso al poniente de la ciudad. No se trata solo de inaugurar o supervisar obras. Se trata de consolidar presencia territorial donde históricamente se reclaman servicios, atención y cercanía… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.
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