Adán W. Echeverría-García

“Quien crea que cualquier criatura puede

ser cambiada para mejor o para peor…”

Kramer y Sprenger

A quinientos diputados sostiene la población mexicana con el pago de sus impuestos. Trescientos fueron electos por votación popular y doscientos no son más que parásitos como: Kenia López Rabadán, Alejandro Moreno Cárdenas, Ricardo Monreal, Olga Sánchez Cordero, Aurelio Nuño, Sylvana Beltrones, Rubén Moreira, Claudia Ruiz Massieu, Patricia Mercado, entre tantos otros.

Kenia López es actualmente, incluso, la Presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Una mujer por la que jamás ha votado nadie. Ha sido diputada plurinominal durante más de 8 años; y 6 años como senadora de la República. 14 años en altísimos cargos públicos, siempre como plurinominal, y jamás nadie ha votado por ella. ¡Jamás! Súmale sus 5 años como diputada local en la Ciudad de México. La mujercita lleva 19 años siendo un parásito del erario. Y además fue la jefa de campaña de la candidatura presidencial de Xóchitl Gálvez. Es conocida por su escandaloso comportamiento en las discusiones en la Cámara, lanzando arengas y acusaciones que jamás se sostienen con pruebas, sino exclusivamente salidas de las redes sociales, para atacar de manera histriónica las propuestas de las bancadas de Morena, y las propuestas tanto de Andrés, en su momento, como ahora de Claudia Sheinbaum.

¿En verdad necesitamos 500 diputados para 32 entidades federativas? ¿En verdad necesitamos 200 diputados plurinominales? La propuesta de Claudia no buscó reducir el número de diputaciones, sino que está centrada en que todo aquel que quiera ocupar una curul en las cámaras de diputados o senadores, tendrá que salir a territorio a buscar el voto de la ciudadanía, el voto del pueblo. No se podrá quedar sentado, poniendo dinero, para que su nombre ocupe un lugar privilegiado en las listas de plurinominales, y no se preocupen para nada de las elecciones, puesto que gane o pierda su partido, ellos llegarán a las cámaras sí o sí. A eso es a lo que Claudia quiere poner freno.

La propuesta es importante y causa gran interés, aunque desde luego es demagoga, puesto que es cumplir con una de las promesas de campaña, tanto de ella, como de Morena. Es escuchar al pueblo que está harto de estos plurinominales, harto de que las cámaras se llenen de los mismos perdedores de siempre. De estos parásitos.

La reforma abre una gran oportunidad al interior de los mismos partidos. Los que compran candidaturas hoy a fuerza tendrán que ser mucho más visibles, incluso entre los integrantes de su propio partido, para que quienes sostienen ideologías, y quienes sostienen carisma, y los que solo se esconden tras el dinero, puedan competir por la candidatura.

Nos queda leer y analizar la propuesta, y exigir a Ricardo Monreal, otro plurinominal, que no le modifique nada a la propuesta de la Dra Sheibaum. A veces creemos que la gente puede cambiar para bien o para mal, pero el que es corrupto, corrupto siempre se quedará.