#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

Hay ironías que la política escribe con tinta gruesa y memoria larga. Y la de hoy tiene nombre y apellido, Francisco Javier García Cabeza de Vaca. 

Resulta que ahora el exgobernador, tras la resolución unánime de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se dice víctima, se rasga las vestiduras y vuelve a entonar el viejo himno de la “persecución política”. La Corte, avalando el proyecto de la ministra Lenia Batres, revocó el amparo que lo protegía, reactivando así la orden de aprehensión por presuntos delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita. 

Y entonces, como reloj bien programado, apareció el discurso, que si el Poder Judicial responde a los morenistas, que si todo es una cacería, que si el expresidente Andrés Manuel López Obrador está detrás, que si la narrativa es política. La cantaleta de siempre. 
El libreto que ya conocemos. Pero aquí es donde la memoria política se vuelve incómoda. Porque si alguien convirtió la persecución política en un instrumento de gobierno, fue precisamente Francisco Javier García Cabeza de Vaca. 
Durante su administración, en Tamaulipas no solo se combatía a adversarios… se les cercaba. No solo se criticaba a opositores… se les presionaba. Y no solo se respondía a periodistas… se les incomodaba. 
Políticos, empresarios y comunicadores saben bien que el ambiente político de aquellos años no era precisamente de pluralidad tersa, sino de tensión permanente. 

Hoy, paradójicamente, quien gobernó con mano dura, acusa que lo tratan con dureza judicial. 

La resolución de la Corte no nació ayer ni surgió de un capricho político. El expediente tiene raíces desde 2020, cuando las denuncias fueron presentadas por la Unidad de Inteligencia Financiera encabezada entonces por Santiago Nieto. Desde entonces, el caso transitó por un laberinto legal complejo, con desafuero aprobado, controversias constitucionales, amparos y resoluciones cruzadas. 
La propia actuación de la Fiscalía General de la República ha sido validada en un proceso que, guste o no, se ha sostenido en instancias legales y no en tribunas partidistas. 

Más revelador aún es que, mientras critica la resolución, el exmandatario descarta regresar a México para enfrentar el proceso penal. 
Se dice perseguido… pero desde la distancia. 
Se dice inocente… pero evita el escenario judicial. 

Y aquí entra el factor que incomoda, el karma político. 
Porque la historia pública es implacable con quienes utilizaron el poder para acorralar adversarios y hoy reclaman garantías que antes parecían selectivas. 

LA CIUDAD LIDER DE TAMAULIPAS 

La más reciente semana de actividades de la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal confirma, desde una óptica centrada y ética, por qué Nuevo Laredo se mantiene como la ciudad líder de Tamaulipas. 

El punto de mayor peso político fue, sin duda, el Encuentro Nacional de Alcaldes Fronterizos, donde Nuevo Laredo fungió como sede de un diálogo clave entre municipios de la frontera norte. Ahí se abordaron temas estructurales como comercio exterior, seguridad, infraestructura y desarrollo regional, consolidando a la ciudad como eje de coordinación municipal en la franja fronteriza. 
En términos institucionales, no es menor que alcaldes y representantes de distintos niveles de gobierno coincidan en una misma ciudad para trazar rutas comunes. Eso habla de gobernabilidad, estabilidad y capacidad de convocatoria. 

A la par, la agenda binacional tuvo un momento de alto simbolismo durante la tradicional Ceremonia del Abrazo en el puente internacional, evento emblemático de hermandad entre México y Estados Unidos, donde la alcaldesa fue nombrada oficialmente Señora Internacional de México 2026 por el LULAC Concilio 12. 
Este reconocimiento, entregado por el natalicio de George Washington, no solo destaca su figura institucional, sino su impulso al desarrollo binacional entre los Dos Laredos. 
Políticamente, este tipo de distinciones trascienden lo ceremonial, proyectan liderazgo diplomático local y fortalecen la imagen de una ciudad con vocación internacional. 

Otro componente relevante fue el reconocimiento académico otorgado por la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde la alcaldesa fue distinguida como miembro honorífico. Este hecho refleja una línea de gobierno que no solo se enfoca en infraestructura o economía, sino también en el fortalecimiento educativo y en la formación profesional de las nuevas generaciones. 

En el ámbito cívico, encabezó la conmemoración del Día de la Bandera con honores al lábaro patrio y abanderamiento de escoltas escolares, reforzando el sentido de identidad institucional y valores cívicos en la comunidad.  

Finalmente, la continuidad de esquemas de atención ciudadana en territorio reafirma una administración cercana, con contacto directo con la población y enfoque en servicios municipales, evitando la distancia burocrática que suele desgastar la percepción pública del gobierno local. 

Así, con una agenda activa, enfoque binacional y conducción institucional, Nuevo Laredo reafirma su posición como la ciudad líder de Tamaulipas. 
No por narrativa, sino por resultados, proyección estratégica y una presencia gubernamental que combina territorio, diplomacia local y gobernabilidad sostenida… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS. 

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