La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La oposición mexicana, tiene nuevo partido. Se llama Somos México, y sus dirigentes son Guadalupe Acosta Naranjo y Cecilia Soto. El primero, fue parte del pernicioso grupo de Los Chuchos, que operó en la etapa más podrida del Partido de la Revolución Democrática (PRD); la segunda, su más relevante acción fue ser candidata a la presidencia de la república por el Partido del Trabajo.
En su entraña, recibe a muchos integrantes del PAN y algunos cuadros supuestamente independientes.
¿Mueve algo el espectro partidista en el país?
No.
Sólo evidencia la fragmentación de los adversarios de la IV T; la desconfianza en un PAN desgastado y desorientado, al tiempo de anunciar el fracaso del PRD como instrumento de presión política, a su adversario histórico: la real izquierda que gobierna.
Poco futuro se le puede augurar a esta nueva organización política. Con la clase dirigente que lo integra, se ve complicado que puedan retomar la confianza de un electorado con mayor cultura política. Nunca un partido nuevo ha progresado con las viejas mañas de pervertidos cuadros dirigentes y con programas de acción retardatarios.
¿Qué impactos tendrá en la región?
Ninguno relevante.
A lo sumo, cachará a militantes panistas y perredistas que se quedaron huérfanos de partido al ser abandonados a su suerte, mientras operaron como bandas familiares y oportunistas que redundaron en la marginación y el alejamiento de las militancias.
El PRD está prácticamente desaparecido en el estado. Salvo uno o dos militantes que sueñan con su pasado glorioso, no se ven por alguna parte en movimiento.
El PAN, con una militancia desencantada, es probable que algunos de sus segmentos -muy menores- sean seducidos por la novedad de Somos México. Muy pronto, se darán cuenta de las formas de conducción que caracterizan a Acosta Naranjo; la decepción será en corto plazo.
El camino de un partido para convertirse en una real opción de poder es largo. Los fenómenos como MORENA -en menos de diez años se encaramó en el poder-, son garbanzos de a libra en nuestro sistema político.
¿Qué esperar de Somos México en Tamaulipas?
Un trabajo que no será de corto plazo.
Si bien en los partidos políticos existe desencanto con sus métodos e ideologías, no generará una desbandada significativa. Es decir: la migración será menor; el PAN no verá mermada su militancia, el PRI en estado terminal no le importa y al PRD le da igual en su permanente estado agónico.
Se ve, que Acosta Naranjo va por recomponer el viejo negocio que se le terminó con el PRD y aspira a tener una base social para negociar alianzas con el PAN.
Nada nuevo bajo el sol.