El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Sobre los hombros de un gobernador pesa un poder ejecutivo, penal, laboral y judicial enorme. Sus decisiones pueden beneficiar a un pueblo o ser el garrote para perseguir antecesores, ya sea por celos políticos o por el simple pecado de visitar la entidad sin venia oficial.
En Tamaulipas, cada mandatario impone su sello, pero todos entendieron que en la silla del poder es fácil enloquecer y sentirse intocable.
En la era priista, el martillazo del sucesor era la regla. MANUEL CAVAZOS LERMA persiguió a los allegados de AMÉRICO VILLARREAL GUERRA por rencillas personales. A su vez, TOMÁS YARRINGTON mandó a prisión a PEDRO HERNÁNDEZ CARRIZALES, exsecretario de Obras Públicas y constructor de la hoy «hurtada» carretera Rumbo Nuevo, bajo cargos de malos manejos.
EGIDIO TORRE CANTÚ, ese hombre «doblemente agradecido», le pagó a EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES encarcelando a su jefe de prensa, MARIO RUIZ PACHUCA, mediante un expediente manoseado que evidenció hasta dónde llega la saña de un gobernador.
Sin embargo, el título al gobernador más abusivo se lo lleva FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA. No solo inventó delitos para encarcelar enemigos mediante causas ya prescritas, sino que orquestó una persecución feroz contra figuras como CARLOS CANTUROSAS VILLARREAL, fabricando incluso «asesinos de paja» para cobrar recompensas millonarias que ellos mismos ofrecían.
Su osadía no tuvo límites: intentó encarcelar al hoy gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA y a colaboradores como ALEJANDRO RÁBAGO, mediante un juez de Altamira que estuvo a punto de soltar la orden de aprehensión.
Pero el saqueo no fue solo político, sino territorial. CABEZA DE VACA, por ejemplo, se apoderó de ranchos y propiedades estratégicas, como las de la presa Vicente Guerrero en Padilla, donde incluso movilizó una base de la Secretaría de Marina para su custodia personal.
Lo más inverosímil —y que hoy tiene al Registro Civil sumido en el caos— es la orden de desaparecer toda la documentación de su registro como ciudadano mexicano. Si hoy alguien solicitara una copia original de su acta, es probable que no la encuentre; los empleados revuelven cajas buscando el delicado expediente que el exgobernador pretendió borrar para blindar su salida.
El panista adicionalmente se dio la libertad de controlar la Fiscalía General de Justicia con IRVING BARRIOS y todos los ex magistrados le debían su lealtad, sus ingresos y poder.
La 4T apenas recupera el control de esas instituciones, lo que permitió al gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA empezar a castigar la corrupción de su mandato, encarcelando inicial a ROMULO “N”, el ex titular de la Sebien, pero para ser claros, era el menos cercano e importante en el esquema cabecista.
Todavía hay ex Secretarios que ni siquiera son molestados a pesar de ser los que más robaron en sus respectivas dependencias, ni siquiera con una mención de la Contraloría, como el caso de CECILIA DEL ALTO y GLORIA MOLINA, que encabezados Obras Públicas y Salud, las dependencias con el mayor presupuesto y por consiguiente, donde más robaron.
CABEZA DE VACA apostó a cubrir todos los ángulos, olvidando que sus antecedentes como candidato, donde renunció a la ciudadanía estadounidense para participar, siguen vigentes. Su libertad actual no es cuestión de suerte, sino el resultado de haber tejido una red de complicidades, robos y chantajes en todas las esferas del poder, llegando al extremo de pretender borrar su propio nacimiento administrativo.
El túnel de su impunidad sigue oscuro, pero la luz podría filtrarse si la solicitud de detención provisional enviada por la SRE a los Estados Unidos prospera. El poder de un gobernador es inmenso, pero el de la justicia, aunque lento, suele ser el último en salir de la caja.
La luz de la justicia apenas atisban por el túnel de la impunidad.
Por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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