Por Agustin Peña Cruz
Tampico, Tamps.- El deterioro del Puente Tampico, una de las principales conexiones entre el
sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz, ha vuelto al centro del debate público luego de que el
regidor porteño Mon Marón denunciara fallas estructurales y un mantenimiento que califica de
insuficiente por parte de Caminos y Puentes Federales (Capufe).
En entrevista exclusiva, el edil sostuvo que las deficiencias no son recientes. Desde su etapa
como diputado local —relató— impulsó un exhorto formal ante el Congreso del Estado tras
recibir diagnósticos técnicos de la Asociación de Ingenieros Civiles del Sur de Tamaulipas. Los
especialistas detectaron tirantes con pérdida de tensión, sistemas de anclaje deteriorados y
otros componentes estructurales que requerían intervención inmediata.
“Vinieron, hicieron el análisis y comenzaron a trabajar en los aspectos de seguridad: tirantes,
anclajes, recubrimientos y tensión”, explicó. Posteriormente, agregó, se logró la sustitución de
barandales oxidados, la rehabilitación casi total del alumbrado y mejoras en señalización y
pintura.
Sin embargo, el avance técnico no fue acompañado —según Marón— de un programa integral
de conservación. Hoy, el señalamiento apunta a la carpeta asfáltica. Baches profundos y
socavones en distintos tramos del puente representan un riesgo directo para los más de 8,000
vehículos que lo cruzan diariamente.
“El problema no es solo estético; es de seguridad. Los conductores intentan esquivar los hoyos y
se generan maniobras peligrosas”, advirtió el regidor, quien recordó que en esa vialidad se han
registrado accidentes fatales, incluido el fallecimiento de un motociclista.
RECURSOS QUE NO REGRESAN
El fondo de la crítica trasciende la infraestructura. De acuerdo con el funcionario municipal, la
caseta de cobro del puente genera una recaudación anual superior a los 120 millones de pesos.
No obstante, sostiene que esos recursos no se reinvierten proporcionalmente en la conservación
del propio cruce.
“Se lo llevan a otras partes del país y aquí solo atienden por momentos, con reparaciones
parciales”, afirmó. En meses recientes, dijo, Capufe cubrió apenas 150 metros de asfalto, de un
total aproximado de kilómetro y medio que conforma el tramo completo del puente.
El señalamiento reabre un debate recurrente en la zona conurbada: la reubicación o eliminación
de la caseta para consolidar la integración metropolitana entre Tampico, Ciudad Madero y
Altamira con el norte de Veracruz. Según Marón, durante una reunión con la entonces titular
nacional de Capufe se planteó trasladarla hacia Tampico Alto, condicionado a la conclusión de
la carretera Tuxpan–Tampico en la pasada administración federal. El compromiso, afirmó, no se
concretó.
SÍMBOLO BAJO PRESIÓN
Más allá de la disputa presupuestal, el puente es un símbolo regional y un eje estratégico del
comercio interestatal. Para transportistas y empresarios, su estado impacta la competitividad
logística del noreste mexicano. Para autoridades municipales, se trata también de la puerta de
entrada turística al estado.
El regidor insiste en que la solución no puede limitarse a intervenciones aisladas. Existe
—subraya— un manual técnico de mantenimiento que establece revisiones y trabajos periódicos
obligatorios. La omisión de esos lineamientos, argumenta, podría traducirse en
responsabilidades administrativas.
Mientras tanto, la estructura que durante décadas ha sostenido el flujo comercial entre dos
entidades federativas enfrenta un desgaste que ya no puede maquillarse con acciones
temporales. La exigencia es un mantenimiento integral, transparencia en el destino de los
recursos y decisiones de fondo que preserven la seguridad de miles de usuarios diarios.