Por Agustin Peña Cruz
Tampico, Tamps.- En una ciudad cuya expansión urbana ha alcanzado sus límites físicos,
el debate público en Tampico se ha desplazado del crecimiento territorial hacia la
arquitectura institucional. La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya ha colocado en el centro de
la agenda municipal la creación de un nuevo reglamento interno de Cabildo, una pieza
normativa que —según sostiene— busca elevar los estándares de disciplina,
responsabilidad y profesionalismo en la toma de decisiones públicas.
La propuesta, trabajada en coordinación con regidores y la comisión de gobierno, establece
los “marcos de acción para este cabildo y los futuros”, en palabras de la propia edil. El
rediseño normativo no se limita a un ajuste técnico: apunta a fijar criterios claros frente a
inasistencias y a fortalecer la conducción ordenada de las sesiones, bajo un esquema que,
afirma, fue construido tras revisar experiencias comparadas de otros ayuntamientos.
“Todavía no viene todo plasmado en el reglamento y aquí es otra acción que muestra la
altura política y la altura de justicia de todos quienes integramos el cabildo, porque hoy
establezcamos los marcos de acción para este cabildo y los futuros”, declaró Villarreal
Anaya en entrevista.
La alcaldesa añadió que el documento se elaboró “de manera consciente y muy informada,
porque tomamos ejemplo de otros reglamentos internos del Ayuntamiento y de ahí surgió el
el reglamento propio en base a una serie de reuniones que se hicieron con la comisión de
gobierno, con la participación de todos los regidores, en donde se puso como premisa el
cumplirle a nuestra ciudad, todos de manera civil”.
El énfasis, insistió, es garantizar que las sesiones se desarrollen “con orden y en la
situación que amerita del gobierno moderno y humano cumplir con todas estas áreas”.
Aunque las sanciones específicas por faltas aún no están completamente definidas en el
texto final, la intención política es establecer consecuencias que refuercen la asistencia y el
compromiso institucional.
En paralelo —aunque con menor peso en la narrativa oficial— la alcaldesa anunció una
inversión estratégica en una red geodésica municipal, coordinada con los municipios
vecinos. El objetivo es delimitar con precisión el territorio y planificar el crecimiento ante un
escenario crítico: la ausencia de reservas territoriales disponibles.
“Hoy con esta inversión que vamos a hacer los tres municipios y de manera específica en
Tampico ya la red geodésica municipal pues nos va a ayudar a delimitar correctamente y a
evitar a futuro porque hoy tenemos que planear muy estratégicamente el desarrollo de
nuestro municipio debido a que ya no tenemos una reserva territorial, entonces debemos de
crecer de una manera ordenada y es por eso la inversión en este rubro”, explicó.
En términos políticos, la apuesta es doble. Por un lado, modernizar la planeación urbana en
una zona metropolitana que enfrenta presiones demográficas y ambientales. Por otro,
consolidar un Cabildo que opere bajo reglas explícitas de responsabilidad, en un contexto

donde la rendición de cuentas municipal suele diluirse entre inercias partidistas y vacíos
reglamentarios.
La discusión sobre reservas territoriales expone el límite físico del crecimiento; la reforma
interna del Cabildo, en cambio, busca corregir el límite institucional. Si la red geodésica
pretende ordenar el mapa urbano, el nuevo reglamento aspira a ordenar el mapa político.
En ambos casos, la administración municipal presenta la medida como un acto de previsión:
planear con precisión técnica y gobernar con disciplina normativa, en una ciudad que ya no
puede expandirse sin método ni gobernarse sin reglas claras.