Victoria y Anexas/Ambrocio López Gutiérrez/
El mes del amor y la amistad representa una oportunidad para demostrar el afecto que sentimos todos los días por nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestros nietos, nuestras parejas, nuestras mascotas y a nosotros mismos. No se puede amar a otros si no alimentamos también el amor propio. Con nuestras alumnas de la licenciatura en Atención al Desarrollo y Bienestar Infantil de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades hicimos un ejercicio que consistió en que cada una escribiera una carta manifestando su amor. A continuación reproduzco algunos de los textos que generosamente compartieron las estudiantes de la UAT:
“Cuando estaba pequeña recuerdo ver a mi alrededor y pensar que me tocaría ser hija única, pasaron los años y era yo solita, hasta que después de casi nueve años llegó mi nueva compañera de vida, desde muy pequeñas siempre mi mamá nos enseñó a ser unidas, aunque tengamos gran diferencia de edad los recuerdos de mi infancia junto a ella son preciosos, nos divertíamos jugando, saliendo, compartiendo rutina, entre otras cosas. Dentro de mi núcleo el amor nunca ha faltado, tengo una familia pequeña pero especial, crecimos teniendo la mejor infancia que la vida nos otorgó, en ocasiones tuve que tomar el papel de hermana mayor pues mamá tenía que salir a trabajar, parte de su crianza me tocó dársela a mí, pero no me arrepiento de haberlo hecho, pues gracias a eso nuestro vínculo se fue formando muy fuerte, con el pasar de los años me ha tocado verla crecer, superar etapas, presenciar cambios, gustos, etcétera.
Ahora mismo la etapa de la adolescencia ha sido dura, le toca lidiar con momentos más complejos, cambios más importantes, nuevas experiencias y presenciar un crecimiento personal, pero a pesar de todo, creo que eso también es un cambio para mí, tener que verla formarse como una pequeña jovencita, y poco a poco soltarla ha sido difícil pues a mis ojos sigue siendo esa pequeñita rizada que le encantaba correr por toda la casa. Aunque a veces no tenemos los mismos pensamientos y eso hace que choquemos en ocasiones, estoy aprendiendo a comprenderla y ayudarla como pueda, estamos en la que yo considero una de nuestras mejores etapas de la vida, donde podemos salir de compras, hacer cosas de chicas, platicarnos secretos, confiarnos cosas, compartir gustos, ver series o películas juntas, y quiero aprovechar cada uno de esos momentos al máximo. Volvería a esperar otros nueve años de mi vida para tenerla a ella como hermana. Agradecida con dios, con mi mamá y con la vida porque sé que nos tenemos la una a la otra en toda ocasión, que nos falta mucho por vivir y que seremos el mejor equipo para mi mamá”. (Melany Guadalupe).
“Querida mamá: Hoy quiero escribirte esta carta porque a veces las palabras se quedan cortas, pero aun así quiero intentarlo. Quiero que sepas, con todo mi corazón, lo mucho que te amo y lo importante que eres para mí. Para mí no eres solo mi mamá. Eres mi mejor amiga, mi apoyo, mi ejemplo y mi fuerza. Has estado conmigo en cada etapa, en los días buenos y también en los días difíciles. Y si hoy soy quien soy, es porque tú siempre has estado ahí, sin soltarme, sin rendirte conmigo. Sé que pasaste por uno de los peores momentos de tu vida. Sé que hubo días en los que te dolía el alma, en los que parecía que todo se venía abajo. Pero aun así, decidiste levantarte. Decidiste seguir adelante. Decidiste luchar, no solo por ti, sino también por los que te amamos. Y eso, mamá, es algo que admiro profundamente. Porque no cualquiera tiene tu valentía. No cualquiera tiene tu corazón. No cualquiera tiene esa fuerza que tú tienes, incluso cuando por dentro estabas rota. Gracias por no rendirte. Gracias por ser tan fuerte.
Gracias por seguir caminando, aun con miedo, aun con dolor. Gracias por demostrarme con tu vida que sí se puede salir adelante. Gracias por amarme, por cuidarme, por apoyarme siempre, por estar en mis momentos más importantes, por darme tu tiempo, tu paciencia y tu amor. Gracias por ser mi refugio cuando siento que el mundo pesa. Quiero que nunca dudes de esto: te amo sin duda alguna. Te amo con todo lo que soy. Y siempre voy a estar para ti, así como tú has estado para mí. Te mereces lo más bonito de esta vida. Te mereces paz, amor, tranquilidad y felicidad. Y yo siempre voy a desear verte sonreír, verte tranquila y verte orgullosa de todo lo que has logrado. Gracias por ser mi mamá. Gracias por ser mi mejor amiga. Gracias por ser tú. Con todo mi amor”. (Joanna Samantha).
“MI QUERIDO TOTO: Hoy me senté a escribirte porque, aunque ya no estés físicamente conmigo, sigues viviendo en cada recuerdo, en cada pensamiento y en mi corazón. A veces siento como si aún estuvieras aquí, como si tu presencia siguiera acompañándome. Fuiste un gatito muy lindo, de esos que llegan a tu vida y se quedan para siempre. Tenías unos ojos muy bonitos, llenos de ternura, y tu pelaje gris con tantas rayitas te hacía único. Eras muy cariñoso, siempre buscabas estar conmigo y me dabas tu amor sin condiciones. Algo que nunca voy a olvidar es lo mucho que dormías; me encantaba verte tan tranquilo, tan en paz. Tu presencia me hacía sentir acompañada y llena de calma. Fuiste más que una mascota, fuiste parte de mi vida, de mi rutina y de mi corazón. Nunca imaginé que te enfermarías y que te irías tan pronto. Tu partida me dolió mucho y dejó un gran vacío, porque no estaba lista para despedirme. Aún duele recordarlo, pero también me quedo con todo el amor que me diste. Gracias por tu cariño, por tu ternura y por los momentos juntos. Aunque ya no estés aquí, siempre vivirás para siempre en mis recuerdos y en mi corazón. Con amor hasta el cielo”. (Rosa Idalia).
“Mi familia es lo más bonito que tengo en mi vida. Son quienes siempre están apoyándome en todo, y aunque muchas veces me equivoco, aun así permanecen a mi lado sin soltarme. Le agradezco tanto a Dios por permitirme tener una familia muy unida, y sólo le pido que los deje mucho tiempo conmigo mucho tiempo, para que puedan verme lograr todo lo que un día le he platicado y podamos celebrarlo juntos. Mamá, gracias por ser mi mejor amiga y mi compañera de vida, gracias por buenos dejarme sola, por cada consejo por cada palabra que me levanta y me hace sentir capaz. Gracias por apoyarme en cada decisión que tomo y por estar siempre para mí, incluso cuando yo dudo.
Papá, gracias por ser un hombre tan trabajador, aunque muchas veces no puedas estar conmigo en momentos especiales, siempre encuentras la manera de hacerme sentir amada, le agradezco por apoyarme en todo y por darme ánimos para lograr cada meta y cada sueño que le comparto. Lo admiro mucho y gracias por ser un gran ejemplo para mí. Y a ti hermano, aunque casi nunca te lo digo, te amo mucho. Estoy profundamente agradecida por todo lo que haces por mí y estoy muy orgullosa de todo lo que has logrado. Gracias por apoyarme siempre en todo lo que quiero hacer y estar presente a tu manera. Los amo más de lo que a veces puedo expresar con palabras. Todo lo que soy y todo lo que quiero llegar a ser también es gracias a ustedes. Son mi fuerza, mi apoyo y mi motivación para seguir adelante”. Con todo mi amor”: (Valeria Nataly).
“Para mi bolita: Llegaste a mi vida de una manera inesperada y lo cambiaste todo. Nada volvió a ser igual desde el momento en que supe de ti, y aunque el cambio fue drástico, entiendo que fue necesario. Desde que estabas en mi pancita, verte crecer día con día, sentir tus movimientos y saber que estabas ahí me fue enseñando a amarte incluso antes de conocerte. Cada latido, cada patadita, cada instante contigo fue formando un amor que no sabía que existía. No voy a negar que cuando supe de ti tuve muchos miedos, miedo a lo que pasaría, a no ser una buena mamá, a hacerlo todo mal.
Pero hoy sé que tú eres eso que le faltaba a mi vida sin que yo lo supiera. Tu llegada me enseñó a ver la vida con otros ojos, a ser más fuerte, más paciente y amorosa. Has sido una de las bendiciones más grandes que Dios me ha regalado, una luz en medio de mis miedos y una razón nueva para seguir adelante cada día. Gracias por elegirme, por transformar mi mundo y por llenar mi corazón de un amor tan profundo. Prometo cuidarte, amarte y acompañarte siempre, incluso en los días difíciles. Tu existencia le dio sentido a mi camino. De mi corazón al tuyo. Mamá”. (Shirley Yamilet).
“ANDREA, TE AMO CON todo mi corazón, te amé desde que supe que existías, y no dejaré de hacerlo hasta que me vaya de este mundo. No voy a mentir, al principio, cuando naciste no fue fácil, no era nueva a esto de ser hermana mayor, pero sabía que a partir de ese día yo debía esforzarme al máximo para ser un buen ejemplo (sigo esforzándome), quería que estuvieras orgullosa de ser mi hermana como yo lo estoy de ser la tuya. Para mí eres la niña más increíble de este mundo y no termino de agradecerle a Dios que llegaras a mi vida, con tu hermosa sonrisa y tu humor tan curioso.
Nunca dejas de asombrarme con tus ocurrencias, tus bailes improvisados, tus canciones inesperadas y tus chistes rancios. Me encantan nuestras pláticas antes de dormir, tus despedidas eternas llenas de buenos deseos, bendiciones y “te amo “que parece que sigo escuchando aun cuando ya estoy a lejos de la casa; me encantan nuestras pijamadas viendo una película o serie en la sala, jugar a corretearnos y aventarnos cojines o chanclas. Eres el sol de mi vida, iluminas mis días solo existiendo, aunque a veces me veas con unos ojos de nubes negras porque tienes sueño, porque tienes hambre o porque sí. Como dicen “nadie es perfecto”, lo cual pienso es completamente cierto, aunque ese dicho queda en el olvido cuando pienso en ti, y si me preguntan a mí, tú eres perfecta, no hay una sola, ni una minúscula parte de ti que yo cambiaría. Y aunque yo no sea (ni de cerca) la hermana perfecta, podré no tener dinero o tiempo, ten por seguro que jamás me va a faltar amor para darte”. (María Fernanda).
“Hay un amor que no se parece a ningún otro. Un amor que no se tiene que explicar, que no depende del tiempo ni de la distancia. Es un amor que se siente en la forma en que aprendí a hablar, a caminar, a confiar. Un amor que me enseñó desde pequeña que siempre habría un lugar seguro al cual volver. Pienso en todo lo que significa amar de verdad, y siempre llego al mismo ejemplo. Amar es cuidar sin condiciones, es dar sin esperar nada a cambio, es estar incluso cuando nadie más está. Amar es mirar con orgullo, corregir con paciencia y abrazar fuerte cuando el mundo pesa demasiado. Ese amor marcó mi vida para siempre. Gracias por cada gesto sencillo que estaba lleno de intención. Por cada palabra que construyó mi seguridad.
Por enseñarme que el cariño se demuestra con acciones, con presencia, con entrega diaria. Tu amor fue firme, constante y real. No necesitaba adornos, porque era auténtico. Tu amor vive en mi manera de hablar, en mi forma de preocuparme por los demás, en los valores que guían mis decisiones. Vive en mi risa, en mi carácter y en mi manera de enfrentar la vida. Es una raíz profunda que me sostiene y me recuerda quién soy. Si hoy sé querer bonito, es porque primero aprendí de ti. Si hoy sé levantarme cuando algo duele, es porque me enseñaste a ser fuerte sin dejar de ser sensible. Me mostraste que el amor no es debilidad, es la mayor fortaleza que puede tener una persona. Todo lo que soy tiene un poco de ti. Y todo el amor que llevo dentro empezó contigo. Esta carta es para ti, mamá. Te extraño”. (Cinthya Lizeth).
“HOY DECIDO ESCRIBIRME con amor, con respeto y con la verdad que a veces olvido decirme. Has recorrido caminos que nadie conoce del todo. Has enfrentado miedos, dudas, momentos de cansancio y lágrimas silenciosas y aun así, sigues aquí. Sigues levantándote, sigues intentando, sigues creyendo. Eso ya es una victoria. Te felicito por no rendirte, por cada pequeño logro que nadie más vio, por la persona que eres, lo que te convertiste y lo que serás. Hoy elijo valorarme, no por lo que hago, si no por lo que soy. Fuerte, capaz, sensible y eso no me hace débil, me hace humana. Creo en mi inteligencia, en la intuición y en mi corazón, no necesito ser perfecta para ser valiosa. Ya eres suficiente exactamente como eres.
Aprende a amar tu cuerpo, ese que te sostiene día con día, que ha resistido, que ha cambiado, que te permite sentir, abrazar, caminar, vivir. Agradécele míralo con compasión y háblale con cariño, es tu casa, tu refugio, tu historia. Ama tu vida, porque es tuya y tienes el poder de transformarla, abraza tu historia, incluso las partes que más te han costado porque cada experiencia te ha construido, porque casa paso incluso los más pequeños, he han traído hasta aquí. Prométete tratarte con más dulzura, celebrar tus avances, perdonarte tus errores, reconoce tus esfuerzos, no te rindas sigue soñando, sigue siendo tú. Eres suficiente, eres Luz incluso en tus días nublados. Gracias por el corazón tan grande que tienes , por tu capacidad de sentir tanto, de empatizar, de preocuparte por los demás , de dar incluso cuando a veces tu también lo necesitas.
Tu corazón es uno de los mayores tesoros, no lo apagues ni lo endurezcas por miedo. Protégelo, sí. Pero nunca dejes de ser esa persona noble y auténtica. Sueña en grande. Permítete intentarlo, recuerda que muchas veces la diferencia entre quedarte donde estás y avanzar está en dar un solo paso incluso con miedo. La vida si tiene capítulos hermosos por escribir y tú eres la autora. Sigue creciendo. Son dejar de abrazar lo que eres. Sigue amando, pero también aprender a recibir, sigue brillando, aunque a veces tu luz sea suave. Estoy orgullosa de ti, de tu proceso de tú transformación y de tu resiliencia. Y pase lo que pase, no olvides que siempre tendrás tu propio Amor para sostenerte. A partir de hoy camina más ligera, más consciente de tu fuerza, más conectada con tu esencia. Te honro, te respeto, te agradezco, te admiro y sobre todo te amo Siempre contigo, tú, yo!” (Lauyeska Michelle).
POR CIERTO, vale destacar que, con motivo del Día de San Valentín, los diferentes planteles de la UAT organizaron lecturas, festivales, kermeses y otras actividades donde se puso de relieve la necesidad de promover valores como el respeto, la cortesía, el afecto, la solidaridad, la empatía, la sororidad y otros que son fundamentales para una sana convivencia en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. En la FCEH, la directora Elsa Fernanda González Quintero encabezó los festejos en los que participaron todos los miembros de esa comunidad universitaria. Aprovecho este espacio para felicitar a mi numerosa familia, a mis colegas de los medios de comunicación, a mis compañeros profesores, a nuestros queridos alumnos que se esfuerzan todos los días por fortalecer la camaradería que es un ingrediente fundamental para cumplir con las tareas estratégicas en las instituciones de educación superior. Feliz mes del amor.
Correo: [email protected]
…