Columna Rosa, sólo para Mujeres.

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

La fiesta de Carnaval arrancó en Altamira, siguió con toda su algarabía en Ciudad Madero y culminará en Tampico, consolidando a la zona conurbada sur de Tamaulipas como un solo gran corredor festivo que engrandece a la región y hermana a los tres municipios y a sus alcaldes.

Durante varios días, la costa tamaulipeca se viste de color, música y comparsas, en una celebración que ya no se entiende como eventos aislados, sino como una sola experiencia compartida entre miles de familias locales y visitantes.

En cada sede hay un sello propio, pero el hilo conductor es la identidad común del sur de Tamaulipas y la voluntad política de trabajar juntos para proyectar la zona como un destino turístico atractivo y seguro.

Altamira se ha consolidado como la puerta de arranque de esta fiesta, con desfiles a la orilla de la Laguna de Champayán y en el Bulevar Cuco Sánchez, donde las comparsas se mezclan con el paisaje industrial y lagunario que caracteriza al municipio.

Ahí, familias enteras se vuelcan a las calles para ver pasar carros alegóricos, batucadas y disfraces que recuperan tanto motivos tradicionales como referencias contemporáneas, desde personajes de la cultura popular hasta símbolos del orgullo altamirense.

La presencia de artistas invitados y grupos musicales le da al arranque un aire de festival masivo, pero al mismo tiempo se mantiene el ambiente barrial y cercano que ha distinguido al Carnaval en esta zona.

El sábado de Carnaval en Altamira, el alcalde Armando Martínez Manríquez encabezó una jornada llena de color con un desfile de espectaculares carros alegóricos, comparsas y grupos de animación que llenaron de ritmo las calles. La velada tuvo como plato fuerte la presentación estelar de La Sonora Dinamita, que puso a bailar a chicos y grandes con su cumbia, y del cantante Manuel José, quien aportó el toque romántico por el Día del Amor y la Amistad en la Isla de la Esperanza.

El relevo lo toma Ciudad Madero, que ha convertido a Playa Miramar en uno de los escenarios más emblemáticos del Carnaval Tamaulipas.

Sobre el bulevar costero desfilan comparsas que combinan ritmos tropicales, cumbia y música norteña, mientras los asistentes disfrutan de la brisa del Golfo y del espectáculo de luces y sonido preparado para la ocasión.

La tradicional Quema del Mal Humor y la coronación de la reina del Carnaval y del rey de la alegría se han vuelto momentos simbólicos, donde se busca dejar atrás los problemas cotidianos y abrir espacio al gozo, a la convivencia y a la esperanza colectiva.

No es casual que la Secretaría de Turismo del estado subraye este componente familiar, porque el objetivo es que el Carnaval sea también un escaparate de convivencia segura y ordenada.

El cierre en Tampico, con los desfiles y conciertos en torno a la Laguna del Carpintero, confirma el papel de la ciudad como polo de atracción regional.

Ahí confluyen visitantes de todo el sur de Tamaulipas, del norte de Veracruz y de otros puntos del país, generando una derrama económica notable para hoteleros, restauranteros, comerciantes y prestadores de servicios turísticos.

La presencia de grupos estelares como La Leyenda en el programa de conciertos gratuitos es un imán adicional para el público, que puede disfrutar de espectáculos de primer nivel sin costo de admisión.

Al mismo tiempo, el desfile multicolor se convierte en vitrina para academias de baile, escuelas, organizaciones civiles y empresas que participan con creatividad en carros, disfraces y coreografías.

Más allá del entretenimiento, el Carnaval Conurbado tiene un fuerte contenido político y social: pone en escena la coordinación entre los gobiernos municipales de Altamira, Ciudad Madero y Tampico, que comparten reflectores, responsabilidades y beneficios.

La imagen de los tres alcaldes acompañados por autoridades estatales en los actos de inauguración y clausura envía un mensaje de unidad en una región que, por su dinámica económica y portuaria, requiere consensos permanentes para seguir creciendo.

Además, el propio diseño del Carnaval –con una bolsa de premios para comparsas, carros alegóricos y grupos de animación– incentiva la participación ciudadana y fortalece el tejido social desde la cultura y la recreación.

En un contexto donde la percepción de seguridad es clave para el turismo, la organización exitosa de esta fiesta masiva se convierte en carta de presentación del sur de Tamaulipas frente al país.

Así, el Carnaval que arranca en Altamira, vibra en Ciudad Madero y se consagra en Tampico es mucho más que una secuencia de desfiles: es una estrategia de integración regional, una plataforma de promoción turística y un espacio de encuentro donde la gente se reconoce como parte de una misma comunidad conurbada.

Entre la música, el baile y los fuegos artificiales, late una idea sencilla pero poderosa: el sur de Tamaulipas sabe hacer de la fiesta un punto de unión y un motor de desarrollo.