Columna Rosa, sólo para Mujeres.

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

La imagen de la mujer ha transformado radicalmente a lo largo del tiempo.

En el pasado, el estereotipo de la mujer se centraba en su rol como ama de casa, madre abnegada y figura sumisa, limitada a las tareas domésticas y dependiente económicamente de los hombres.

Esta visión, arraigada en tradiciones patriarcales del siglo XX y anteriores, la definía por su belleza física, fertilidad y capacidad para complacer a la familia.

En contraste, la mujer del siglo XXI se caracteriza por su independencia, empoderamiento y multifacética presencia en todos los ámbitos de la vida.

Es profesional, educada, líder y agente de cambio social, rompiendo barreras de género gracias a avances como el acceso a la educación superior, leyes de igualdad y movimientos feministas como #MeToo.

Esta evolución no solo refleja cambios culturales, sino también logros concretos, hoy, las mujeres representan más del 50% de los universitarios en muchos países y ocupan posiciones clave en empresas y gobiernos.

En el plano personal, la mujer del siglo XXI gana autonomía emocional y libertad para definir su identidad más allá de los roles tradicionales.

Pros

• Mayor autoestima y libertad de expresión: Decide su apariencia, estilo de vida y relaciones sin presiones sociales rígidas, fomentando la diversidad corporal y la salud mental.

• Relaciones equitativas: Busca parejas como iguales, priorizando el respeto mutuo y el apoyo emocional.

• Bienestar integral: Accede a terapias, fitness y autocuidado, lo que reduce el estrés de roles impuestos.

Contras:

• Presión por la “perfección”: Redes sociales imponen estándares irreales de belleza y éxito, generando ansiedad y trastornos alimenticios.

• Soledad emocional: La independencia puede llevar a retrasar la maternidad o enfrentar dilemas entre carrera y familia.

•Conflictos internos: Lucha entre herencias culturales (ser “femenina”) y la nueva identidad asertiva.

Aspecto Profesional

Profesionalmente, la mujer del siglo XXI ha conquistado espacios antes exclusivos de hombres, impulsada por la globalización y la tecnología.

Ventajas

• Oportunidades de liderazgo: Ocupa cargos ejecutivos (ej. CEOs como Mary Barra de General Motors) y genera impacto económico, con brechas salariales reduciéndose en países como México.

• Flexibilidad laboral: Teletrabajo y emprendimiento permiten equilibrar vida personal y profesional.

• Innovación y diversidad: Aporta perspectivas únicas, impulsando industrias creativas y sostenibles.

Área de mejora

• Desigualdad persistente: En México, las mujeres ganan 15-20% menos que hombres por el mismo trabajo, según datos del INEGI (2025), y enfrentan techos de cristal.

• Sobrecarga laboral: Doble jornada (trabajo + hogar), lo que causa burnout en el 40% de las profesionales, per estudios de la OCDE.

• Discriminación y acoso: A pesar de avances, persisten sesgos que limitan ascensos y generan entornos hostiles.

En Tamaulipas, la mujer del siglo XXI representa un triunfo de resiliencia y progreso regional, superando el estereotipo limitante del pasado para convertirse en pilar de comunidades más justas e innovadoras.

Aunque enfrenta desafíos locales como desigualdades en zonas rurales y presiones sociales, sus pros —independencia, liderazgo y empoderamiento— superan ampliamente los contras, gracias a iniciativas clave como las del DIF Tamaulipas.

Este organismo ha sido fundamental con programas de capacitación laboral, apoyo a madres solteras, prevención de violencia de género y fomento al emprendimiento femenino, beneficiando a miles de mujeres en municipios como Tampico, Reynosa y Ciudad Victoria.

Esta evolución inspira a todas las generaciones tamaulipecas a abrazar la igualdad, construyendo un futuro inclusivo donde el potencial humano no tenga género.